Archivo para junio, 2012

Ver los toros desde la barrera

Posted in Uncategorized on 10/06/2012 by Jordi Marí

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“¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?” (Mateo, 7: 3)

(Voy a compartir una breve enseñanza que no por ser sencilla y redundante resulta menos necesaria).

Como bien sabéis, la salud financiera de nuestro país anda un tanto… delicada –por emplear un término amable-.

Así, asistimos, indignados a la par que atemorizados, al progresivo desmantelamiento de bienes sociales, sanitarios y educativos adquiridos tras incontables lides de generaciones precedentes.

La estocada, tras dispararse la prima de riesgo española a cotas estratosféricas, ha sido ese “rescate” europeo (o sea, fundamentalmente alemán) que no por esperado resulta menos doloroso.

Soslayando en lo posible toda apreciación o filiación política y tratando de centrarme en el anecdotario humano, señalaré que nuestro actual gobierno lo tiene muy bien merecido.

Durante los ocho años que estuvieron en la oposición no cejaron en su empeño de desacreditar a la anterior administración. Y no escatimaron en mofas, tergiversaciones e insultos, amparados y amplificados por un rancio y todopoderoso arsenal mediático.

Ellos, los españoles de verdad, tan competentes, duchos y sensatos; ellos, la solución a todos los dislates izquierdistas.  

Por fin llegó el anhelado triunfo: en los pasados comicios generales de noviembre obtuvieron una aplastante mayoría absoluta.

Hora, pues, de aplicar todas las medidas correctoras que tanto habían proclamado.

Ha transcurrido poco más de medio año… y el desarrollo de los acontecimientos no escapa a ningún ciudadano medianamente consciente.

¿Qué conclusiones podemos extraer?

Que los toros se ven muchísimo mejor desde la barrera.

No pretendo, pues, situarme por encima de nadie. El propósito de estas líneas es enfatizar cuán a menudo criticamos a los demás y nos creemos mejores que ellos. Emitimos severos juicios y valoraciones basados en un conocimiento superficial y sesgado de los hechos y desde la salvaguarda que nos proporciona quedar exentos de toda responsabilidad.

“Aquel de vosotros que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra”. (Juan, 8: 7)

De humanos es errar

Posted in Uncategorized on 02/06/2012 by Jordi Marí

A menudo somos tremendamente intransigentes con nuestros errores y los de los demás.

Sin entrar a valorar nefastos modelos educativos y religiosos recibidos, señalaré la necesidad de ser más tolerantes con el error; más aún: debemos celebrar nuestros desaciertos, siempre y cuando no sean malintencionados o estúpidamente reincidentes.

Ciertamente, si fuésemos seres perfectos que nunca erran, no andaríamos por estos pagos cósmicos. Ningún ser humano, llámese como se llame, queda exento del error.

Por lo tanto, erremos cuanto sea necesario para, de este modo, poder aprender de nuestras fallas. ¿Cómo desarrollarnos si renunciamos a ello?

Las personas conscientemente exitosas aplican una singular y poderosa formulación: si quieres tener más éxito en cualquier área de tu vida, multiplica tu tasa de errores en dicha área.

No obstante, hemos de discernir, tal y como he apuntado antes, entre el error producto de la inexperiencia (el cual trae consigo un valioso aprendizaje) del reincidente, el cual, lejos de reportarnos rédito alguno, sólo mina nuestra autoconfianza y energía.

Se trata, por consiguiente, de errar lo más inteligentemente posible.

Otro aspecto importante a subrayar, el cual de por sí daría pie a un artículo entero, es la necesidad, PERENTORIA, de sustituir la culpa por la responsabilidad.

Ambos conceptos, radicalmente antitéticos, arrojan dividendos mentales y emocionales harto distintos.

Así, la culpa no presenta connotación positiva alguna. Sólo conlleva castigo y, por ende, dolor y autodestrucción. ¿Estamos dispuestos a renunciar a tan pesada carga?

La responsabilidad, en cambio, denota poder personal, libertad de acción. Así, llegado el caso, uno se responsabiliza de sus errores y, sin culpabilizarse por ellos, realiza las pertinentes correcciones (de no ser posible esto último, extrae serenamente el correspondiente aprendizaje con el sincero propósito de enmienda).

Me gustaría vivir en un mundo habitado por personas responsables en el que la culpa y la queja reiterativa y estéril quedasen completamente desterradas.

(Abrazos y feliz verano).