Patria es humanidad

“Patria es humanidad” (Mario Benedetti)
“Divide y vencerás” (Julio César)

Un amigo me ha sugerido que escriba sobre un tema un tanto espinoso. Voy a tratar de hacerlo con la mejor voluntad posible y sin la menor vocación incendiaria; mas con toda sinceridad y determinación.

Vivo en una pequeña porción de tierra llamada Cataluña. Dicha demarcación, de naturaleza autonómica según el orden constitucional de 1978, se haya supeditada a un territorio de mayores dimensiones y atribuciones gobernativas denominado España.

No entraré en recurrentes y cansinas discusiones identitarias. Cada cual es bien libre de sentirse lo que le plazca y opinar aquello que considere oportuno, siempre y cuando lo haga dentro de unos parámetros democráticos: el respeto al prójimo y a sus pareceres y sentires es fundamental para el progreso humano.

Es comprensible, asimismo, que cada uno de nosotros, profundamente condicionados por motivos culturales, ideológicos, sentimentales o de otra índole, contemple el complejo curso humano tal que un relato de “buenos y malos” (cada cual, huelga decirlo, forma del lado de los “buenos”).

Ello, a poco que nos detengamos a reflexionar, es un soberano disparate.

Divide y vencerás. Una población dividida es una población derrotada. “Una casa dividida no puede sostenerse” -la máxima bíblica de Abraham Lincoln resulta de lo más oportuna en el presente contexto-. Consigue que el hombre se aleje de lo esencial y se pierda en lo accesorio y superficial, y camparás a tus anchas. Los poderes fácticos que nos esclavizan conocen a la perfección tales mecanismos de manipulación.

¿Cuál es su principal herramienta de control? La permanente presencia de dos órdenes aparentemente antitéticos e irreconciliables, a su vez dependientes de una matriz única e indivisible, los cuales terminan sirviendo a un mismo propósito. En términos coloquiales: los mismos perros con distintos collares.

A modo de ejemplo: nazismo y comunismo fueron en su día financiados simultáneamente por el todopoderoso grupo Rothschild (1).

Las directrices son claras: la consolidación de una sociedad uniforme y unipensante sustentada en la dualidad, en una irresoluble y maniquea confrontación de opósitos; un mundo en blanco y negro exento de matices cromáticos.

Vayamos finalmente a lo esencial: nuestra común naturaleza humana. Todo lo demás (raza, nacionalidad, religión, extracción social, filiación política…) son simples y enriquecedores atributos diferenciales, que no divisorios.

Cuanto más participemos de tan artificiosas divisiones, más sensibles seremos a la manipulación.

Por contra, la voluntad de celebrar la diferencia, así como nuestra común naturaleza humana, nos hará inmunes a la perversa instrumentalización de los mandamases.

La intencionada problemática España-Cataluña señalada líneas arriba, encaja milimétricamente con todo lo anteriormente expuesto. Por lo que a mí respecta, más que catalán, español o ambos, me siento (con perdón de la utopía) habitante del planeta Tierra. Cada día más.

Así, más que sentirme emocionalmente identificado con banderas, himnos, fronteras y demarcaciones territoriales, trato de vincularme, en la medida de mis posibilidades, con nuestra común naturaleza humana.

Os dejo con una ejemplar reflexión de Su Santidad el Dalai Lama, a propósito de lo enunciado:
“Cuando hablo de amor y compasión no lo hago como budista, ni como tibetano, ni como Dalai Lama, sino como un ser humano que habla a otro ser humano. Espero que en este momento pienses en ti como ser humano y no como un americano, un asiático, un europeo, o un africano. Estas lealtades son secundarias. Si tú y yo encontramos un terreno común como seres humanos, nos comunicaremos a un nivel básico. Si yo digo “soy monje” o “soy budista”, estos aspectos, comparados con mi naturaleza humana, son temporales. Ser humano es fundamental, la base a partir de la cual todos crecemos. Tú has nacido ser humano y eso es algo que permanece inalterable hasta la muerte. Todo lo demás -si eres joven o viejo, rico o pobre, culto o inculto- es secundario” (2).

(1) Citando a David Icke.
(2) Los siete pasos hacia el amor, Círculo de Lectores.

2 comentarios to “Patria es humanidad”

  1. Excelente.
    Para llegar a estas conclusiones hace falta evadirse de la alienación y pensar. Dos actitudes devaluadas actualmente, pues todo aquello que requiere un esfuerzo tiende a ser desechado.

  2. Ricard Fernández i Valentí Says:

    Personalmente, siento cada vez más rechazo hacia nacionalismos, patriotismos, banderas y similares porque poco o nulo beneficio han dejado, y mucho menos hacia mí. Las personas son primero a los países, los cuales estos no son más que fronteras artificiales que nos encierran, nos adoctrinan y nos someten. En el caso catalán-español, te das cuenta que en ambos casos no han contado la historia objetivamente sino que la han manipulado a intereses particulares, lo que demuestra como los nacionalismos han sido el timo del siglo.

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