Archivo para enero, 2012

Cabalgar la eternidad (carta abierta a Manolo García)

Posted in Uncategorized on 15/01/2012 by Jordi Marí

Querido escéptico-participativo:

Tú no lo sabes, pero yo te lo cuento. El pasado 28 de octubre, cuando estuviste firmando ejemplares de tus recientes trabajos discográficos y literarios en la FNAC del Triangle (Barcelona), mi madre y mi tía Rosa (ambas ya sexagenarias) guardaron cola durante casi seis horas a fin de poder acceder a la firma, pues a mí me tocó currar ese día y apenas si pude pasarme unos minutos por dicho centro comercial y verte desde unos metros de distancia, mientras atendías parsimoniosamente a tus admiradores.

La hilera de incondicionales se prolongó hasta la calle Pelayo, avanzando con más lentitud de lo habitual (al parecer hubo algún que otro percance durante el transcurso de la actividad, la cual quedó interrumpida por espacio de media hora). Y allí permanecieron mis sufridas e incombustibles madre y tía, en aras de obtener una dedicatoria tuya hacia mi persona.

Pese a tanto sacrificio, el anhelado instante no llegó: estando ellas a escasa distancia de acceder al recinto, pasadas ya las 10 de la noche, tu hermana Carmen se dirigió a los presentes para decirles que, sintiéndolo mucho, había que dar la firma por concluida (“algo ha tenido que ocurrir –aseveraron algunos-. En caso de cierre del establecimiento, Manolo siempre sale a la calle a firmar”).

Amén de pedir repetidamente disculpas por lo acaecido, Carmen solicitó los datos personales de todos aquellos que –nunca mejor dicho- se quedaron en puertas de conocerte personalmente: a modo de compensación, les harías llegar próximamente un pequeño obsequio.

Y así quedó la cosa.

Hasta que el pasado jueves llegó a mi domicilio una notificación de recogida de Correos, remitida por Perro Records.

Perro Records… Tu discográfica.

Mi madre y mi tía Rosa -¡otra vez!- fueron a la oficina postal a retirar el envío, puesto que yo –nuevamente- debía ir al tajo.

Pese a la reiterada insistencia de mi tía, mi madre se negó en redondo a examinar el contenido del sobre. No hasta que yo llegase.

Llegué a casa poco antes de amanecer. Sobre la mesa del comedor había un fino sobre color crema de dimensiones rectangulares, en el que figuraban mi nombre y dirección. Lo abrí cuidadosamente con la ayuda de una navaja, a fin de no dañar el contenido y de minimizar todo posible ruido, habida cuenta de que mi familia aún dormía.

Y me encontré con una reproducción de uno de tus cuadros, concretamente el que lleva por título Cabalgar la eternidad. Un sugestivo lienzo salpicado de motivos un tanto surreales. A lo largo de los márgenes del mismo, rezaba una dedicatoria escrita de tu puño y letra, acompañada asimismo de un verso de Mario Benedetti, para más ítem, uno de mis poetas preferidos: “Hola, Jordi Marí. Saludos y un abrazo de un amigo. Muchas gracias por acudir y por tu paciencia y comprensión. Salud y lo mejor: ilusión y alegría. Con mi afecto, un verso: Cómo voy a creer, dijo el fulano, que el mundo se quedó sin utopías. Cómo voy a creer que la esperanza es un olvido o que el placer una tristeza…”.

Afirmaba un genio de las ondas radiofónicas que el halago debilita. Acaso así sea. Tampoco es nada bueno, por otra parte, caer en idolatrías. De antemano, pues, mis más sinceras disculpas. Mas me asalta la irrefrenable necesidad de decirte que eres grande, Manolo. Rematadamente grande.

Gracias a espuertas por tan hermoso detalle, que ya cuelga, enmarcado, de una de las paredes azules de mi habitación. Y gracias sobre todo por tu maravillosa música, cuya mayor virtud estriba en ayudarme a comprenderme mejor a mí mismo, lo cual es tarea de orfebre.

Te veo el próximo día 11 de mayo en el Coliseum.

(Aquí un soñador pasivo en espera de despertar).

PS: Convendrás conmigo, Manolillo, que quien tiene madre y tía, tiene un tesoro.

Patria es humanidad

Posted in Uncategorized on 11/01/2012 by Jordi Marí

“Patria es humanidad” (Mario Benedetti)
“Divide y vencerás” (Julio César)

Un amigo me ha sugerido que escriba sobre un tema un tanto espinoso. Voy a tratar de hacerlo con la mejor voluntad posible y sin la menor vocación incendiaria; mas con toda sinceridad y determinación.

Vivo en una pequeña porción de tierra llamada Cataluña. Dicha demarcación, de naturaleza autonómica según el orden constitucional de 1978, se haya supeditada a un territorio de mayores dimensiones y atribuciones gobernativas denominado España.

No entraré en recurrentes y cansinas discusiones identitarias. Cada cual es bien libre de sentirse lo que le plazca y opinar aquello que considere oportuno, siempre y cuando lo haga dentro de unos parámetros democráticos: el respeto al prójimo y a sus pareceres y sentires es fundamental para el progreso humano.

Es comprensible, asimismo, que cada uno de nosotros, profundamente condicionados por motivos culturales, ideológicos, sentimentales o de otra índole, contemple el complejo curso humano tal que un relato de “buenos y malos” (cada cual, huelga decirlo, forma del lado de los “buenos”).

Ello, a poco que nos detengamos a reflexionar, es un soberano disparate.

Divide y vencerás. Una población dividida es una población derrotada. “Una casa dividida no puede sostenerse” -la máxima bíblica de Abraham Lincoln resulta de lo más oportuna en el presente contexto-. Consigue que el hombre se aleje de lo esencial y se pierda en lo accesorio y superficial, y camparás a tus anchas. Los poderes fácticos que nos esclavizan conocen a la perfección tales mecanismos de manipulación.

¿Cuál es su principal herramienta de control? La permanente presencia de dos órdenes aparentemente antitéticos e irreconciliables, a su vez dependientes de una matriz única e indivisible, los cuales terminan sirviendo a un mismo propósito. En términos coloquiales: los mismos perros con distintos collares.

A modo de ejemplo: nazismo y comunismo fueron en su día financiados simultáneamente por el todopoderoso grupo Rothschild (1).

Las directrices son claras: la consolidación de una sociedad uniforme y unipensante sustentada en la dualidad, en una irresoluble y maniquea confrontación de opósitos; un mundo en blanco y negro exento de matices cromáticos.

Vayamos finalmente a lo esencial: nuestra común naturaleza humana. Todo lo demás (raza, nacionalidad, religión, extracción social, filiación política…) son simples y enriquecedores atributos diferenciales, que no divisorios.

Cuanto más participemos de tan artificiosas divisiones, más sensibles seremos a la manipulación.

Por contra, la voluntad de celebrar la diferencia, así como nuestra común naturaleza humana, nos hará inmunes a la perversa instrumentalización de los mandamases.

La intencionada problemática España-Cataluña señalada líneas arriba, encaja milimétricamente con todo lo anteriormente expuesto. Por lo que a mí respecta, más que catalán, español o ambos, me siento (con perdón de la utopía) habitante del planeta Tierra. Cada día más.

Así, más que sentirme emocionalmente identificado con banderas, himnos, fronteras y demarcaciones territoriales, trato de vincularme, en la medida de mis posibilidades, con nuestra común naturaleza humana.

Os dejo con una ejemplar reflexión de Su Santidad el Dalai Lama, a propósito de lo enunciado:
“Cuando hablo de amor y compasión no lo hago como budista, ni como tibetano, ni como Dalai Lama, sino como un ser humano que habla a otro ser humano. Espero que en este momento pienses en ti como ser humano y no como un americano, un asiático, un europeo, o un africano. Estas lealtades son secundarias. Si tú y yo encontramos un terreno común como seres humanos, nos comunicaremos a un nivel básico. Si yo digo “soy monje” o “soy budista”, estos aspectos, comparados con mi naturaleza humana, son temporales. Ser humano es fundamental, la base a partir de la cual todos crecemos. Tú has nacido ser humano y eso es algo que permanece inalterable hasta la muerte. Todo lo demás -si eres joven o viejo, rico o pobre, culto o inculto- es secundario” (2).

(1) Citando a David Icke.
(2) Los siete pasos hacia el amor, Círculo de Lectores.