Archivo para diciembre, 2011

La vida de los otros

Posted in Uncategorized on 26/12/2011 by Jordi Marí

“El hombre es más hombre si vive para el prójimo”.

(Leonardo Boff)

La recientemente popularizada en occidente enseñanza hawaiana del Ho’ oponopono señala la interconexión existente entre todos los seres humanos.

De entre sus singulares enunciados, destacaré un par: 1) Cuando uno de nosotros mejora, el mundo en su totalidad mejora. 2) Somos responsables de todo cuanto forma parte de nuestra realidad, por más ajeno a nosotros que pueda parecernos.

En entradas anteriores he subrayado la imposibilidad de obtener una felicidad genuina y duradera sin contar con la participación del prójimo.

Así, todo cuanto les ocurre a aquellas personas que conforman nuestro núcleo relacional, termina por incidir en nosotros, queramos o no. En otras palabras: nuestra felicidad depende, asimismo, de la felicidad de los demás; somos partícipes del bienestar del prójimo, y éste, a su vez, lo es de nuestro bienestar.

Por el contrario, la errática y egoica búsqueda de una satisfacción individual (usualmente, material) que desdeña el interés colectivo, nos conduce al sufrimiento, la alienación y, en última instancia, a la aniquilación de la especie.

Toda separación de la unidad (“El mundo y yo”, tal que entidades diferenciadas) es, en esencia, una construcción mental ilusoria.

Llamémosle Dios, Tao, Universo o como más nos plazca. Meras conceptualizaciones aproximativas a la Unicidad, al Todo indivisible del cual somos producto y parte integrante.

Recordemos la célebre y perversa máxima de Julio César: “Divide y vencerás”. De tal modo, los poderes fácticos fomentan constantemente la división entre la población, creando una ficticia separación basada en elementos accesorios como raza, sexo, credo, filiación política, extracción social, etc.

El bienestar de todo ser humano, por cuanto semejante, debe contar entre nuestras prioridades, al margen de toda particularidad diferenciadora, que no excluyente.

(Felices Fiestas, hermanos).

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Moto en venta

Posted in Uncategorized on 21/12/2011 by Jordi Marí

Ardua tarea sustraerse a la presión mediática a la que diariamente somos sometidos. Una presión de “acoso y derribo” a nuestra condición humana.

Así, los perversos mecanismos de los poderes fácticos, no contentos con incitarnos a una esclavizante y alienante pulsión consumista, enfatizan sin asomo alguno de pudor el triunfo del insulto, la grosería, la altisonancia, la ramplonería y el exabrupto, cuando no del delinquimiento impune.

El propósito no puede ser más claro: reducirnos a la condición de mentecatos; hombres uniformizados y exentos de toda inquietud reflexiva o conciencia crítica. Y qué mejor para ello que elevar a las más delirantes cotas de popularidad a sujetos que ejemplifican a la perfección el modelo conductual anteriormente descrito.

El progresivo desmantelamiento del estado de bienestar y la supresión de buena parte del patrimonio social adquirido por la clase obrera tras incontables lides, así como los vergonzantes recortes habidos en sanidad y educación y cultura (a ser posible, nos quieren analfabetos y enfermos) guardan una estrecha relación con los desmanes morales y financieros imperantes.

Llegados a tan lamentable estadio, ¿qué podemos hacer nosotros, meros ciudadanos de a pie, al respecto?

Cada cual tendrá sus propias ideas y herramientas catalizadoras, a cada una más respetable y enriquecedora.

Personalmente, apuesto por la práctica de la meditación, cualesquiera que sea su método o forma.

Amén de mejorar sustancialmente nuestra salud, capacidad de concentración y calidad energética, la práctica meditativa nos permite ser menos sensibles a tan nefastas influencias.

El propio Dalai Lama enfatizó los beneficios inherentes a la meditación al afirmar que, lejos de pretender convertir a occidente al budismo, nos invitaba a aprender a meditar.

En calidad de meditador aprendiz, os animo encarecidamente a abstraeros del entorno circundante y entrar en vosotros por espacio de unos minutos cada día.

(Y que no nos vendan la moto).

¿Por qué, José, por qué?

Posted in Uncategorized on 13/12/2011 by Jordi Marí

Diréis algunos de vosotros, y no sin razón, que las siguientes líneas carecen de todo rigor u objetividad, habida cuenta de mi declarada condición de aficionado al Fútbol Club Barcelona.

Voy a hablar brevemente de fútbol. Mas no os asustéis: lo haré de un modo transversal, ajustándome estrictamente a los márgenes del presente espacio.

Para ser más concretos, hablaré sobre el comportamiento dentro y fuera del rectángulo de juego (que no sobre sus aptitudes profesionales) del señor José Mourinho, entrenador del Real Madrid.

Así, el máximo responsable del banquillo madridista ejemplifica a la perfección un determinado perfil humano que, sea por el motivo que fuere (no pretendo juzgar a nadie; simplemente me limito a observar con la mayor ecuanimidad posible una conducta), se escuda permanentemente en lo externo para justificar sus propios errores y fracasos.

Dicho individuo no muestra el menor asomo de autocrítica. Jamás de los jamases. Todo resultado negativo, cuando no es debido a supuestos favores arbitrales al equipo rival, es por mera mala suerte o por el desacierto de sus jugadores.

El oponente –léase Barça- carece de todo mérito, distintivo o valor. Descartada queda toda posibilidad de una lícita superioridad deportiva del club azulgrana. Al portugués se la trae muy floja que toda la prensa mundial acreditada (incluso aquella que manifiesta una sonora vocación merengue: Marca, As…) se rinda al excelso juego de los pupilos de Pep Guardiola.

Recalcitrante maniqueísmo elevado a la máxima expresión.

Todos conocemos a personas así. Sujetos que enarbolan la bandera de la grosería, la queja recurrente y las malas maneras y que manifiestan una constante falta de respeto hacia el prójimo; sujetos que, a fuerza de coleccionar exabruptos y dislates, terminan por afear sus incuestionables talentos y capacidades; sujetos que, en definitiva, no asumen responsabilidad alguna sobre sus propias vidas.

Cito de memoria al siempre inspirador Raimon Samsó: “En la vida, una de dos, o tienes éxito o tienes excusas; pero no es posible tener ambas cosas”.

(Amén, Raimon).

More Than Words

Posted in Uncategorized on 11/12/2011 by Jordi Marí

La lectura de un excelente texto de Bob Proctor me ha llevado a reflexionar sobre un importante asunto: la calidad energética humana.

Así, el reputado autor estadounidense nos sugiere que en nuestras relaciones prestemos más atención a las sensaciones energéticas que nos produce la persona en cuestión, que a su expresión verbal.

Ello comporta un significativo desarrollo de nuestra intuición, por lo común silenciada, sino desdeñada, por la mayoría de nosotros.

Hemos aprendido a relacionarnos casi exclusivamente mediante palabras. Apenas si damos importancia al lenguaje gestual; no digamos ya a la percepción intuitiva.

Pondré un ejemplo. En mi trayectoria formativa he conocido a supuestos maestros que se llenaban la boca hablando sobre espiritualidad y amor y que, por contra, emitían una vibración energética que contradecía severamente su discurso (egocentrismo, vanidad, arrogancia, inseguridad, e incluso propensión a la violencia).

Si somos capaces de “desperezar” nuestra intuición, de concederle su debido espacio emocional, seremos mucho menos sensibles a la manipulación y zalamería ajena.

Cabe subrayar por último que la mera presencia de determinados individuos que vibran en una frecuencia altamente negativa puede llegar a ocasionarnos malestares físicos de diversa índole (en mi caso particular, fuertes dolores de estómago).

No debemos obviar tales signos, los cuales nos muestran a las claras el camino a seguir.