Archivos para octubre, 2011

Estancamiento

Posted in Uncategorized on 23/10/2011 by Jordi Marí

Todo aprendizaje o desarrollo prolongado en el tiempo sufre, antes o después, de períodos de estancamiento. En lo tocante a la meditación, es del todo normal, pues, atravesar tales estadios, los cuales asumiremos con plena naturalidad y sin dramatismos.

Personalmente, tras haber acumulado alguna experiencia regular meditativa, hay días, semanas incluso, en los que no doy una a derechas; días en los que mi mente se dispersa y estalla en mil y una distracciones, alejándome irremisiblemente de la práctica.

¿Qué hacer al respecto?

Los maestros nos enseñan que en toda disciplina meditativa el mayor diferencial es la actitud.

Así, por más deficiente que devenga nuestra capacidad de concentración, si albergamos una correcta actitud (meditar con la firme intención de beneficiar a todos los seres sintientes), tal déficit restará en segundo orden.

Por consiguiente, es del todo recomendable antes de meditar, detenerse durante unos instantes a reflexionar sobre nuestra motivación, interiorizando el propósito de mejorar espiritualmente en aras de una ulterior mejora colectiva.

Podemos, previamente a la realización de la práctica, orar o leer algún texto inspiracional, a fin de focalizarnos en nuestro cometido.

Dicha determinación nos ayudará a superar los frecuentes periodos de estancamiento que toda persona atraviesa, cualesquiera que sea su campo de actuación o conocimiento.

(Ahí queda eso, guapísimos).

¿Aprendizaje intensivo?

Posted in Uncategorized on 02/10/2011 by Jordi Marí

En una entrada anterior escribí sobre el coleccionismo compulsivo de información, ¿recordáis?

Días atrás escuché a una persona jactarse de leer un par de libros sobre crecimiento personal a la semana, lo cual me lleva de nuevo a reflexionar brevemente sobre el modo que tenemos muchos de nosotros de almacenar y gestionar el conocimiento.

Veréis. Pongo muy seriamente en duda que semejante ritmo de lectura, por más dotado que uno sea para el aprendizaje, proporcione una debida asimilación de contenidos.

A mi juicio es infinitamente más productivo y enriquecedor leer (y releer) con todo detenimiento un solo texto, realizando frecuentes pausas a fin de reflexionar e integrar sus contenidos, que amontonar toneladas de información indigerida, lo cual en el mejor de los casos hará de nosotros un mero loro de repetición.

Aprender es más cuestión de calidad que de cantidad. Así, el mayor distintivo de un maestro es la plena integración emocional de aquello que enseña. No es inusual que éste, tras haber experimentado multitud de técnicas, a cada cual más compleja, priorice el ejercicio de solamente unas pocas, usualmente las más sencillas.

(Hasta la próxima, aprendices).