Geshe Tenzin Topden en Barcelona

Veréis. El pasado fin de semana tuve el privilegio de poder asistir a un seminario impartido por Geshe Tenzin Topden en la Casa del Tíbet de Barcelona. Tales enseñanzas trataron sobre el poder de la compasión y la paciencia en la vida humana.

Comparto a continuación algunos de los apuntes que tomé durante el transcurso de la exposición de Tenzin Topden. He tratado de estructurarlos sintácticamente lo mejor posible, habida cuenta de la voluntariosa pero harto deficiente labor del traductor, puesto que el ponente no hablaba castellano:

– Sentir compasión sólo hacia nuestros padres y seres queridos, no es ser completamente compasivo.

– El principio fundamental de la compasión es pensar en el bienestar colectivo.

– Ser consciente de la propia impermanencia (antes o después moriremos), la de los demás y la de los fenómenos (estados o situaciones que acontecen), reduce significativamente el sufrimiento. Reflexionemos al respecto.

– Asimismo, hemos de tener presente que el sufrimiento forma parte de la naturaleza humana.

– Seamos compasivos con quienes nos obstaculizan u ofenden.

– El odio y el enfado, amén de desequilibrarnos a nosotros, desequilibran nuestro entorno.

– En general, los seres humanos practicamos lo opuesto a la compasión: codicia, insolidaridad, odio, egoísmo, etc.

– La falta de amor y compasión hacia el prójimo es una permanente fuente de conflictos.

– Toda acción positiva genera beneficios.

– Debemos despersonalizar las acciones negativas de los demás, es decir, separar al sujeto de la acción.

– Las emociones perturbadoras no forman parte de la naturaleza esencial humana.

– Si no somos capaces de apreciar el sufrimiento ajeno, no sabemos qué es el sufrimiento.

– Básicamente, distinguimos 4 tipos de sufrimiento:

1) Sufrimiento del cambio (basado en la impermanencia).
2) Sufrimiento de gestación (fundamentado en la ignorancia).
3) Sufrimiento de desnivel (generado por un cambio de estatus o situación).
4) Sufrimiento por soledad.

– Los estados negativos (apego, codicia, orgullo, odio…) son meras creaciones del ego; no son reales, son ficciones mentales.

– Existe un antídoto para cada clase de sufrimiento humano.

– Consideremos el sufrimiento ajeno. Ello amplía nuestras miras y diluye los comportamientos egóicos.

– Muchos de nosotros estamos constantemente centrados en el sufrimiento y la dificultad. Dicho enfoque no puede conllevar nada beneficioso o positivo.

– El deseo es una mera creación subjetiva. Así, debemos analizar objetivamente qué pros y contras presenta nuestro objeto de deseo.

– Si somos capaces de percibir mentalmente al enemigo como a un igual, reduciremos notablemente nuestro enojo hacia él.

-Responder agresivamente a una ofensa recibida no aligera en absoluto la misma.

– El enfado causa pérdida de la tranquilidad, del control y de la precisión.

– Si reflexionamos detenidamente, apreciaremos que la persona que nos hace enfadar es igual que nosotros: busca su felicidad y no se ha liberado de sus emociones negativas.

– El orgullo nos cierra las puertas a nuevos aprendizajes; su antídoto es ser consciente del gran número de cosas que ignoramos.

– Orgullo equivale antes o después a sufrimiento y soledad.

– Antes de juzgar a alguien o algo, debemos observar detenidamente la realidad de tal persona o situación.

– La tristeza ante el padecimiento ajeno ha de inducirnos a actuar. Mas no debemos apegarnos a ella, lo cual nos paraliza e imposibilita que podamos ayudar a las personas que sufren.

– Comprender que las acciones negativas ajenas nacen del ego y la ignorancia, suaviza el efecto de las mismas en nosotros.

– Cultivar la compasión en nuestro trabajo (vocación de servicio) nos hace sentir indeciblemente mejor, cualesquiera que sea el trabajo que realicemos.

– Una mente que no reflexiona sobre la posibilidad de una muerte inmediata, es una mente ignorante.

– Aprovechemos la oportunidad: nuestras acciones en tiempo presente crean nuestro futuro.

– No disponemos de demasiado tiempo. ¿Qué sentido tiene, pues, andar discutiendo y peleando?

– Muchos sufrimientos proceden de un desconocimiento sobre qué es o no correcto.

– Disciplinemos cuerpo, habla y mente:

1) Cuerpo: no matar, no robar, evitar conductas sexuales dañinas.
2) Habla: no generar malestar o desavenencia, no insultar o calumniar (cuidar la motivación y el lenguaje), evitar la charlatanería, el hablar por hablar y los cotilleos.
3) Mente: no codiciar, no obrar con mala voluntad, no adoptar puntos de vista erróneos (ignorancia).

– Centrémonos en todo aquello que nos resulte beneficioso o ventajoso y descartemos, por más que nos cueste, todo aquello que nos hace sufrir.

-Distinguimos 4 principios básicos para la práctica meditativa:

1) Motivación. Esfuerzo.
2) Consciencia de los beneficios obtenidos de la práctica.
3) Seguimiento escrupuloso de los pasos y pautas establecidos por el maestro.
4) Concentración máxima en el foco meditativo escogido.

(Espero que estas enseñanzas hayan sido de vuestra utilidad. Hasta pronto, guapísimos).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: