No lo sé

Días atrás conversaba con una amiga sobre la conveniencia de decir: “No lo sé”.

En ocasiones tales palabras nos liberan, aligeran nuestro caminar, nos ayudan a sincerarnos con nosotros mismos y con los demás.

Seamos, pues, sinceros. De serlo mínimamente, constataremos que, en realidad, pocas certezas nos acompañan. Muchísimas menos de las que quisiéramos.

Ocurre, sin embargo, que nuestra sociedad nos insta constantemente a pronunciarnos, a tomar partido por una opción determinada, en detrimento de todas las restantes: “Decídase usted de una vez; o blanco o negro, deje de andarse con medias tintas”.

La realidad humana, no obstante, es bastante más compleja.

No tenemos todas las respuestas. Ni por asomo.

Por lo que a mí respecta –y no creo representar la excepción-, a medida que evoluciono como ser humano, más “No lo sé” acuden a mi encuentro.

Al respecto, mi amiga me comentaba que Su Santidad el Dalai Lama, al ser objeto de una pregunta cuya respuesta ignora, adorna sus “No lo sé” con una enorme sonrisa, cuando no una sonora carcajada.

A menudo un “No lo sé” es sinónimo de sabiduría.

Con toda franqueza: las personas que nunca dudan y que tienen respuestas para todo me aterran.

6 comentarios to “No lo sé”

  1. Supongo que no te refieres a la duda que nos entra a la hora de tener que decidir sobre algo o al menos a la duda que paraliza y frustra el fluir natural de nuestra energía.
    Seguro que has visto el vídeo de Sesha donde habla de la duda e insta a obviar ese estado a la hora de tener que decidir. O bien decimos SÍ o bien decimos NO, y si no estamos seguros y “no sabemos”, es mejor anotar que ese no es el momento adecuado para tomar la decisión o simplemente no estamos preparados, o bien admitir que no sabemos. Creo que hay dos concepciones muy distintas a la hora de interpretar la duda de la que me hablas, que creo va más encaminada al conocimiento de una materia que a la opción de tomar obligatoriamente una decisión para la que quizás no estemos preparados.
    ¿Viste el vídeo de Sesha?

    Un abrazo, Jordi.
    Yo dudo constantemente, pero sí es cierto que la opción que plantea Sesha me parece muy acertada y sana.

  2. Hola. Del todo de acuerdo contigo, Víctor. No he visto el video de Sesha que mencionas; no obstante, lo buscaré. Obviamente, la duda que paraliza y drena la energía no tiene cualidad positiva alguna. Hablo, pues, de una duda y de un desconocimiento saludables, constructivos, que nos coducen al autoconocimiento y a trascender el tener que explicarlo todo, codificar, etiquetar y, a menudo, incurrir en maniqueísmos y reduccionismos que nada tienen que ver con la realidad humana.

    Un abrazo solar.

  3. Ya decía yo…
    Gracias, Jordi.
    Esa duda que planteas es humildad.

    Te he enviado el vídeo del que te hablo a Facebook.

    Otro abrazo.

  4. Video visionado. Al inicio del mismo Sesha dice “Aprenda a decir no conozco, no sé…”. Víctor, no me refiero únicamente a mi deficitario conocimiento del medio. También aludo a mis propios procesos emocionales. Con la confianza que nos une, sírvete del siguiente ejemplo: desde hace tiempo mantego una relación con una mujer (te hablé de ella meses atrás) cuyo alcance sentimental en mi vida desconozco. No sé qué representa exactamente para mí. Desde dicho “No lo sé” me relaciono con ella tratando de ser lo más honesto posible con ambos. No tengo reparo alguno en reconocer, por otra parte, que soy inestable emocionalmente, y que a menudo fluctúo de una posición a otra antitética. Paradójicamente, reconocer abiertamente mis dudas e inestabilidad emocional me da mucha paz y seguridad. “Esto es lo que hay”. Y me quedo tan ancho.
    (Un gran abrazo, majete).

  5. Jajajaja, pues ya somos dos.
    Inestabilidad emocional….
    No te preocupes Jordi (ya veo que no te preocupas, pero es una forma de hablar).
    Los hombres somos tremendamente estables cuando hay sexo. Cuando el sexo se acaba somos inestables emocionales. También puede leerse a la inversa.
    Creo que tienes esencia de cazador, no de cazador de mujeres, sino esencia del cazador que pasaba largos períodos de soledad y aislamiento. A veces quieres estar, a veces no quieres estar y en esos estados te debates…
    Entender que eso es así es el primer paso para estar tranquilo.
    Si algo nos gusta, vamos hacia ello.
    Si algo deja de gustarnos, nos alejamos.

    Es decir, muchas veces, en los hombres, lo que nos gusta de una mujer es su sexo y cuando hemos acabado el acto, nos alejamos porque lo que queda es “la mujer” ya saciada y disfrutada en ese aspecto tan básico. Es decir, nos quitamos el velo de la lujuria y lo que vemos…pues ni fu ni fa. Vamos, que nos deja indiferentes y a veces hasta con cierta gana de desaparecer y volver a nuestro estado natural.

    Siendo sincero con nuestra compañera y afrontando las consecuencias de ello, es como podemos sentirnos más tranquilos.

    Un abrazo, Jordi.

  6. Gracias por tus palabras. Créeme que me sirven de mucho.
    Hasta pronto.

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