Carta cuántica

Hola. Permíteme presentarme. He viajado directamente desde el universo cuántico. Soy lo que podrías ser y no eres. Sí, sí, ya lo sé: yo no comprendo…, siempre te estoy machacando…, no lo has tenido nada fácil…, la vida es dura…, los hay que tienen suerte… Conozco bien la cantinela.

Tranquilo. Ni pido ni necesito justificaciones. No estoy aquí para juzgarte, agredirte o mofarme de ti. Faltaría. Sólo quiero dar acuse de recibo de tu manifiesta voluntad de suicidio. Un suicidio lento pero ineludible, contumaz y agónico, nada romántico, por otra parte (¡ay…, si al menos tuvieses una hermosa razón para acabar con tu existencia!).

Recapitulemos someramente, si te parece:

No te gusta tu vida. Reconócelo, no pasa nada. De hecho, a casi todas las personas les ocurre lo mismo (sean o no conscientes de ello; lo expresen o no). No eres ningún bicho raro, ni mucho menos. Te lo garantizo.

Hablemos de tu trabajo. Un trabajo meramente subsidiario; un trabajo que bien poco dice de ti y tus pasiones y aptitudes; un trabajo que te mina la ilusión, la autoestima y la energía; un trabajo que te malhumora y envejece (podría continuar echando leña durante un buen rato, pero creo que ya es suficiente). Ambos sabemos bien que, de seguir así, nada bueno va a ocurrirte (de hecho, cada vez te sentirás más amargado y decaído). ¿Qué te impide, pues, dejar tan insípida ocupación y pasar a otra cosa? Veamos. ¿Qué te gustaría hacer? ¿Qué te apasiona de veras? ¿Qué se te da bien? ¿Cuáles son tus aficiones? ¿Podrías hacer de alguna de ellas una profesión? ¿Qué conocimientos necesitas adquirir? Oh, sí, por descontado, me hago cargo de la situación, todos me dicen lo mismo: “la-cosa-está-muy-mal-y-hay-que-aguantar”. Todo el mundo pretexta una crisis económica cruel, voraz e implacable, cual monstruo de siete cabezas. Además, bien mirado, los hay que están muchísimo peor que tú, ¿verdad?; los hay incluso que no tienen ni empleo, cada día son más.

En otras áreas te ocurre otro tanto. Así, tampoco tienes el valor de abordar a las chicas que realmente te gustan, pues de antemano te sabes rechazado por ellas. Ello te conduce a estar solo o –lo que es infinitamente peor- a involucrarte en relaciones insatisfactorias; relaciones que igualmente drenan tu energía y tu maltrecha dignidad; relaciones desazonantes, insufribles incluso, alienantes, que no hacen sino amplificar tu malestar. Pura matemática: siempre atraemos aquello que somos; personas cuya vibración psico-emocional es similar a la nuestra (los expertos lo llaman Principio de similitud).

Por fortuna, no has perdido del todo la capacidad de ensoñar. Proyectos, ideas y anhelos siguen revoloteando por tu alma. En cierta manera ello te mantiene a flote. Pero, claro, no es suficiente. Quisieras llevarlos a cabo, ni que fuese uno solo de ellos. Mas te ves incapaz. No confías en tus posibilidades ni talentos. Para nada. En suma: bien poquito te quieres.

Llegados a este párrafo, confesaré que te he mentido. No sólo estoy aquí para certificar tu dilatada extinción. Déjame ser un poco más constructivo: he venido para decirte que me la trae floja tu pasado y que, si estás dispuesto a participar de un singular juego, tu nave enderezará el rumbo y terminará llegando a buen puerto. ¿Te apetece jugar, pues?

Te invito a que te pongas lo más cómodo posible –no te me duermas, ¡eh!, que te conozco- y a que imagines con la mayor minuciosidad posible tu vida ideal. Tómate tu tiempo. Visualízala con todo lujo de detalles; trata, en la medida en que puedas, de implicar imaginariamente a todos tus sentidos: colores, olores, sonidos, texturas… Ponle ganas al asunto. Aplícate. Hazlo cada día durante un mínimo de 5 minutos; a medida que practiques, tu capacidad descriptiva mejorará. Si bien no es imprescindible, te recomiendo además que pongas todo el proceso por escrito -tal que si escribieses un pequeño relato- y que lo releas diariamente, efectuando las correcciones que creas oportunas.

Bien. Has dado un importante primer paso. Te felicito. Sin embargo, no basta con ello (la imaginación es muy poderosa, pero no da para tanto). Tienes que actuar. No, no se trata de redactar un extenso listado de tareas pendientes, hacer acopio de voluntad e ir tachando a medida que vas haciendo sacrificadamente. Es mucho más sencillo y ameno.

¿Cómo te gustaría ser? ¿Qué clase de persona sería capaz de ver cumplidos tus sueños? Sí, ya sé que tú no-eres-así. No es necesario que lo seas. Por ahora te bastará con fingir que lo eres (lo cual, con el tiempo, hará que termines por serlo); eso es todo. ¿Qué creencias, valores y actitudes abrigaría esa persona? ¿Cómo se expresaría, física y verbalmente? ¿Qué hábitos y actividades cultivaría? ¿Cuáles rechazaría de pleno? ¿Con qué tipo de personas se relacionaría? ¿A cuáles trataría de evitar? ¿Qué ambientes frecuentaría y cuáles omitiría? ¿Cómo vestiría?

¿Divertido, verdad? Los actores se ganan la vida con ello. Sólo te resta empezar. Simula ser tu mejor versión posible. Y TE ASEGURO que vas a experimentar sustanciales cambios positivos. Me da igual que te sientas forzado o ridículo o que tu voz interior te diga que no eres capaz de hacerlo. ¡HAZLO!

Amén de ello, te adjunto un par de interrogantes que complementan todo lo anterior: 1) ¿Qué acciones puedes acometer HOY, contando con tus actuales recursos (cualesquiera que éstos sean, pocos o muchos), que te acerquen, ni que sea solamente un poquito, a la vida que quisieras vivir? ¿Y mañana? ¿Y pasado? ¿Y durante el próximo mes? ¿Y a lo largo de todo el año? 2) Antes de hacer algo (o de no hacerlo), acostúmbrate a preguntarte: ¿Esta acción me acerca a lo que deseo o, por el contrario, me aleja? En otras palabras: ¿lo que haces está alineado con lo que quieres?

Asimismo, debo señalarte algo importante: todo lo que te he expuesto es estrictamente científico. Física cuántica y PNL (programación neurolingüística), para ser más precisos. No es esoterismo barato ni nada parecido. Quede claro. Te he mostrado, sin ir más lejos, técnicas empleadas en psicología deportiva y conceptos desarrollados por el prestigioso doctor y bioquímico estadounidense Joe Dispenza, entre otros.

Sin más, te digo “Hasta ahora”. Si sientes –a buen seguro que sí- que he sido excesivamente duro contigo es simplemente porque me importas y porque me ha salido así. Manos a la obra. A jugar, campeón. Te estoy esperando. No tardes. Me aburro soberanamente sin ti.

(Querido y paciente lector: espero que te quede meridianamente claro que no estoy hablando en primera persona, si bien es cierto que algunos de los elementos expuestos los he tomado de mi propia experiencia.

Abrazos de verano).

Una respuesta to “Carta cuántica”

  1. Irene Says:

    Buenas, Jordi (:

    Genial el texto, pero genial!

    Con lo fácil que es todo, si nos paramos a mirar, la dificultad que nosotros mismos nos ponemos, es tan pequeña y creemos que es un gigante jejeje. Creo que no nos detenemos lo suficiente para ver, entender, modificar y continuar, recurso fácil o respuesta rápida? quejarse, fustigarse y cargar más el alma, la conciencia, el pesar de las lamentaciones.

    El poder de la imaginación, es la salvación, en contadas ocasiones, del caos de las situaciones que no sabemos asimilar y funciona, realmente funciona, pero existe una sensible línea entre la realidad y la locura, siendo consciente de esa fragilidad, se puede caminar con los pies en la tierra y de la mano, la ilusión, la esperanza por conseguir entendernos, querernos, mejorar y apreciarnos tal y como somos.

    Un gran abrazo y gracias por tu labor, gracias.

    Irene

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