Maestros

“Do you practice what you preach?” (The Black Eyes Peas).

Hablando en términos espirituales, pese a haber sumado yo la nada despreciable cifra de 41 años, debo decir que nunca he tenido el privilegio de conocer a un maestro.

Permitidme, empero, hacer un par de matizaciones de todo punto necesarias: 1) constantemente me relaciono con personas de las cuales aprendo valiosas lecciones; mas ello no significa que dichos individuos hayan alcanzado un estadio de maestría. 2) A través de distintos soportes (libros, videos, internet…) he sabido de contados sujetos dignos de ser calificados como tales; aunque no he tratado directa y reiteradamente con ellos, con lo que tampoco puedo certificar mi aseveración.

¿Qué es un maestro, pues? Aquel que VIVE lo que enseña.

Así, he conocido a supuestos maestros de artes marciales tradicionales que, no obstante, se limitaban únicamente a enseñar series organizadas de movimientos corporales (ni una sola sílaba sobre ética marcial). He asistido, asimismo, a numerosos cursos y talleres de crecimiento personal en los que el conferenciante (alguno muy bien formado en lo teórico, todo sea dicho) hablaba de amor, valores y espiritualidad al tiempo que se contradecía continuamente o transmitía una vibración diametralmente opuesta. No quisiera resultar excesivamente crítico y vehemente, pero lo cierto es que muchos de ellos mostraban un ego tan grande como el mío, que ya es decir.

Un verdadero maestro, en síntesis, es alguien que nos pone en contacto con nuestra propia sapiencia interna; alguien que atesora un conocimiento emocional que trasciende lo meramente intelectual. De esos hay pocos.

Reza un popular dicho que cuando el alumno está preparado, el maestro aparece… Preparémonos, pues.

(Hasta pronto, criaturas del verano).

5 comentarios to “Maestros”

  1. Y digo yo…
    Aunque esto que voy a expresar aquí es algo -off topic-, está relacionado en cierto modo con el ego, o eso me ha dado por pensar esta mañana.

    Me refiero a la estética budista que presenta a individuos con cabezas rapadas (como la mía). Raparse la cabeza requiere de un constante esfuerzo por no dejar que crezca el pelo. Casi a diario hay que raparlo para mantener ese estado, pues el pelo crece desmesuradamente.
    ¿No es esa una identificación casi obsesiva con una apariencia física, es decir, con una forma de ego?

    ¿No sería más lógico dejar que el pelo y la barba crezcan como hacía Osho y recortarla de vez en cuando para mantener un aspecto medianamente aseado?
    ¿No es esa preocupación una forma de apego que el budismo precisamente desea anular o, cuando menos, limitar?

    No pretendo rizar el rizo, Jordi, pero me gustaría conocer tu impresión al respecto con el fin de encontrar un punto más de acuerdo con esta filosofía.

    Gracias.

  2. Tengo entendido, Víctor, que los monjes budistas se rapan el pelo en señal estética de celibato (si bien he visto algunos de ellos que no lo llevan completamente rasurado, sino al 2 o al 3). Por otra parte, existen linajes budistas no célibes en los que cada monje se corta el pelo como le da la real gana (los hay incluso que lucen largas melenas). Estoy del todo de acuerdo contigo: tener que raparse a diario representa un esfuerzo casi esclavista (aunque cabe perfectamente la posibilidad de que ellos lo contemplen como otra práctica espiritual más, y no como una mera acción física). Amén de ello, para una persona que, como yo, no conoce en profundidad sus usos y costumbres, puede denotar una excesiva dependencia de una imagen concreta.

    Un cordial abrazo dominguero pa ti, guapetón).

  3. Me alegra supina y extraordinariamente pensar que hay hombres iluminados y felices que no necesitan del matrimonio…
    ¡Qué alivio! Y lo digo en serio.

    Las encuestas son terribles y dicen que los solteros vivimos menos que los casados.

    Yo me lo rapo porque me resulta muy cómodo, porque me estoy quedando calvo y me quedaría la cabeza como un rosco peludo por los lados si me lo dejara crecer y porque así puedo matar a los piojos con martillo.

    Gracias por tu opinión.

  4. Irene Says:

    Creo, que todos somos unos “pequeños” maestros en algo y seguro que tenemos “pequeños” discípulos (: aquellos que escuchan y les sirve lo compartido.

    Besos chicos!

  5. Una vez más del todo de acuerdo con vos, Srta. Irene. Feliz verano, maestrilla😉

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: