Archivo para julio, 2011

Maestros

Posted in Uncategorized on 17/07/2011 by Jordi Marí

“Do you practice what you preach?” (The Black Eyes Peas).

Hablando en términos espirituales, pese a haber sumado yo la nada despreciable cifra de 41 años, debo decir que nunca he tenido el privilegio de conocer a un maestro.

Permitidme, empero, hacer un par de matizaciones de todo punto necesarias: 1) constantemente me relaciono con personas de las cuales aprendo valiosas lecciones; mas ello no significa que dichos individuos hayan alcanzado un estadio de maestría. 2) A través de distintos soportes (libros, videos, internet…) he sabido de contados sujetos dignos de ser calificados como tales; aunque no he tratado directa y reiteradamente con ellos, con lo que tampoco puedo certificar mi aseveración.

¿Qué es un maestro, pues? Aquel que VIVE lo que enseña.

Así, he conocido a supuestos maestros de artes marciales tradicionales que, no obstante, se limitaban únicamente a enseñar series organizadas de movimientos corporales (ni una sola sílaba sobre ética marcial). He asistido, asimismo, a numerosos cursos y talleres de crecimiento personal en los que el conferenciante (alguno muy bien formado en lo teórico, todo sea dicho) hablaba de amor, valores y espiritualidad al tiempo que se contradecía continuamente o transmitía una vibración diametralmente opuesta. No quisiera resultar excesivamente crítico y vehemente, pero lo cierto es que muchos de ellos mostraban un ego tan grande como el mío, que ya es decir.

Un verdadero maestro, en síntesis, es alguien que nos pone en contacto con nuestra propia sapiencia interna; alguien que atesora un conocimiento emocional que trasciende lo meramente intelectual. De esos hay pocos.

Reza un popular dicho que cuando el alumno está preparado, el maestro aparece… Preparémonos, pues.

(Hasta pronto, criaturas del verano).

¡Ilusiónate!

Posted in Uncategorized on 02/07/2011 by Jordi Marí

Nombradlo como queráis: meta, objetivo, acicate, incentivo, estímulo, ambición, expectativa, deseo, aspiración, reto, sueño… No vamos a entrar en matizaciones formales, por cuanto no lo considero necesario en el presente contexto, amén de que hablamos de términos lo suficientemente maleables como para prestarse a numerosas interpretaciones.

Denominaciones al margen, la pretensión de alcanzar un estadio u objeto determinado (siempre y cuando sea llevada de manera saludable) nos aleja de la tristeza, el envejecimiento prematuro y el hastío, desatando en nosotros la creatividad, la esperanza y la alegría. Así, podemos incluso vernos inmersos en circunstancias vitales adversas y, no obstante, aguardar con entusiasmo el futuro.

Os invito a que, contando con la inestimable ayuda del lápiz y el papel, os hagáis preguntas tales que:

– ¿Cuáles son mis actuales prioridades?
– ¿Qué me gustaría hacer o lograr?
– ¿De qué necesito desprenderme? ¿Qué actividades, situaciones o relaciones minan mi energía?
– ¿Qué acciones puedo emprender hoy, contando con mis actuales recursos y capacidades, para acercarme más a lo que deseo? ¿Y durante la próxima semana? ¿Y a lo largo del próximo mes? ¿Y por los siguientes dos años?
– ¿Qué actuaciones, comportamientos o hábitos míos me alejan de lo que quiero?
– ¿Qué creencias, valores y actitudes me pueden ayudar a conseguirlo? ¿Cuáles me conviene desechar?
– ¿Cómo sería mi vida si lograse mi meta? ¿Soy capaz de visualizar mentalmente esa vida?
– ¿Estoy preparado para ver materializado mi deseo? ¿Qué me falta para estarlo?

Tomaos tiempo para responder.

Es importante, finalmente, ser pacientes con la empresa y con nosotros mismos, así como movernos en los márgenes de lo factible: se trata de ilusionarse, no de desvariar.

(Hasta pronto, soñadores).