Archivo para junio, 2011

Sé amable

Posted in Uncategorized on 24/06/2011 by Jordi Marí

“Sé amable” (XIV Dalai Lama)

Toda relación humana es un mero reflejo especular. Dicho más llanamente: tal y como nos relacionamos con nosotros mismos, lo hacemos con los demás.

Ante la recurrente irrupción de diversas emociones perturbadoras (codicia, ira, envidia, celosía…) que nos asaltan, condicionando severamente nuestra interacción social, cabe señalar la importancia del cultivo de cualidades positivas tales que la compasión, la paciencia, la solidaridad o el altruismo. Empero, se impone al respecto una importante consideración: para poder dar algo, primero hemos de tenerlo. Así, difícilmente podremos ser verdaderamente pacientes o generosos con nuestros semejantes, de no serlo antes con nosotros mismos.

De entre todas las virtudes que podemos practicar, hoy quisiera enfatizar la amabilidad.

Recientemente participé de una meditación en el centro Nagarjuna (http://www.nagarjunabcn.org/). Durante el transcurso de la misma me apercibí, como nunca antes, de la NECESIDAD de ser amable conmigo mismo.

¿Os imagináis un mundo en el que cada cual se tratase a sí mismo con suma amabilidad?

Tarea complicada expresar con palabras cuán importante es ser amables con nosotros mismos.

Personalmente, he alcanzado un estadio en el que, para poder seguir progresando como ser humano, me veo en la obligación de ejercitar la autoamabilidad.

Sin ánimo alguno de pontificar, estimo imprescindible la potenciación de dicha cualidad en nuestra sociedad, competitiva y exigente a ultranza, amén de maleducada.

Hagámoslo, pues, entre todos; hagamos de la utopía un uso común.

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Meditación en el tantien

Posted in Uncategorized on 13/06/2011 by Jordi Marí

La reciente lectura de Técnicas de protección energética (Ediciones Índigo), de todo punto recomendable libro de Víctor Manuel Fernández Casanova, me ha dado a conocer una hermosa meditación de la cual me he permitido realizar una variación, en ajuste a mis propios intereses. Veámosla.

Hasta la fecha todas las técnicas meditativas respiratorias que hemos aprendido han tomado como objeto de atención las vías nasales. En esta ocasión, en cambio, veremos una práctica centrada en el tantien medio (1). Sin más, paso a detallarla a continuación:

– Sentados o de pie, como prefiramos, separamos las piernas a una distancia equivalente a la anchura de los hombros; ambas plantas de los pies deberán reposar por completo sobre el suelo.
– Enderezamos la espalda, evitando toda tensión excesiva; seguidamente, estiramos cuidadosamente el cuello, tal que si un hilo invisible tirase de nosotros hacia arriba; por último, entramos el mentón y alojamos la punta de la lengua en el paladar superior, junto a la dentadura.
– Unimos las palmas de las manos en posición de oración o gassho y cerramos los ojos.
– Guardamos silencio por unos instantes, sintiendo la totalidad del cuerpo (véase, de ser necesario, la entrada titulada Cuerpo sentido).
– Pronunciamos en silencio o en voz alta una bienintencionada declaración (cada cual que formule la suya; la mía es “Dedico esta meditación al mayor beneficio de la Madre Tierra y todos sus habitantes”).
– Creamos una imagen mental de la estrella polar, refulgiendo en el firmamento.
– Inspiramos lentamente por la nariz llenando de aire nuestro abdomen; simultáneamente, visualizamos un rayo luminoso dorado que, procedente de la estrella polar, penetra en nosotros a través del chakra corona (2).
– El haz de luz se deposita en el tantien medio, que se muestra como un sol resplandeciente del tamaño de una pelota de tenis.
– Contenemos el aire inhalado durante 2 ó 3 segundos.
– Paulatinamente, expulsamos el aire. Al tiempo que el abdomen se desinfla, imaginamos que el tantien-sol se expande circularmente, rebasando los márgenes de nuestro cuerpo y adquiriendo dimensiones cada vez mayores.
– Finalmente, visualizamos el planeta Tierra bañado en tonos dorados.
– Repetimos la acción respiratoria, como mínimo, por espacio de 5 minutos.

(Huelga decir que los elementos visuales que conforman esta propuesta son imaginados por el practicante. Por favor, que nadie se sienta alentado a “ver” astros, planetas y similares).

(1) Los tantiens son tres centros encargados de almacenar y gestionar la energía humana. El primero se encuentra en el perineo, entre el ano y los genitales; el segundo o medio está situado entre la espalda baja, el ombligo y los riñones; el tercero lo localizamos en el entrecejo. En el presente ejercicio trabajaremos exclusivamente con el segundo tantien.
(2) Los chakras son centros energéticos que recogen la energía cósmica y la adaptan a la frecuencia vibratoria de nuestros cuerpos. De entre los miles de chakras existentes, cabe destacar siete, uno de los cuales, el chakra corona o sahasrara, de color blanco-violeta y situado sobre la fontanela, interviene en esta meditación.

Teleporquería

Posted in Uncategorized on 02/06/2011 by Jordi Marí

(Quede claro de antemano que no pretendo sentar cátedra ni enmendar a nadie -conmigo mismo me basto y me sobro-. Únicamente deseo expresar mi parecer, como tal subjetivo, no necesariamente certero y susceptible a toda discusión).

Buena parte de la oferta televisiva en prime time ha naturalizado el insulto, lo soez y la confrontación arrabalera. Tales espacios convierten al telespectador en entretenido visitante de una suerte de barraca ferial en la que quien más chilla, más groserías prorrumpe y más intimidades airea, acapara mayores atenciones, aplausos y simpatías.

Hasta aquí nada que objetar. Allá cada cual con su particular empleo del tiempo, sus gustos y sus exigencias. Nadie nos obliga a ver según qué programas ni, siquiera, a tener un aparato de televisión. Empero, sí me parece oportuno indicar lo siguiente: NO ES POSIBLE EXPONERSE A ALGO SIN ABSORBER PARTE O LA TOTALIDAD DE SUS PROPIEDADES. Estudios científicos (1) señalan que, mientras la mente consciente registra un máximo de 50 bits de información por segundo, el subconsciente llega a almacenar en ese periodo de tiempo hasta 11 millones de datos. En otras palabras: al inconsciente no se le escapa una. Atendiendo a ello, me veo en la obligación de ser sumamente cuidadoso con aquello a lo que me expongo: dos horas de semejante toxicidad televisiva (spots publicitarios incluidos) son devastadoras para la inteligencia emocional del individuo. Con toda seguridad.

(1) Redes 45: El experto y sabio inconsciente.