En estado crítico

Mi mejor amiga, a sus casi 50 años de edad, está rejuveneciendo. Exteriormente, ha perdido peso y luce un peinado y un guardarropa más moderno y favorecedor; interiormente, ha comenzado a dejar atrás diversos hábitos profundamente autodestructivos (adicción al tabaco, alimentación inadecuada, creencias limitantes…). Ambos, exterior e interior, se hallan estrechamente interrelacionados. Lo uno conduce a lo otro. “Como es adentro, es afuera”, reza la milenaria Tabla de Esmeralda.

Lo más curioso del caso es que, según ella me comenta, algunos de sus allegados (en especial las mujeres) se muestran de lo más críticos ante tal cambio: “Estás esquelética”, “Se nota que te cuidas poco”, “No tienes buen aspecto”… Si la envidia fuese música, muchos de nosotros seríamos verdaderas orquestas sinfónicas.

No toda crítica es intrínsecamente destructiva. En ocasiones, una bienintencionada observación ajena puede conducirnos a la mejora. Empero, necesitamos establecer diferencias. ¿Cómo podemos discernir, pues, si una crítica resulta o no pertinente? Existe una pregunta-barómetro prácticamente infalible: ¿Qué grado de coherencia presenta la persona que me critica? “Mírale la vida”, sugiere el psicólogo y escritor argentino José Luis Parisse. Pondré unos pocos ejemplos:

-Alguien que muestra un sobrepeso considerable nos dice que estamos demasiado delgados.
-Un individuo que tiene problemas para llegar a final de mes cuestiona nuestro empleo del dinero (o nos ofrece “sabios” consejos financieros).
-Un casado desaprueba nuestra soltería y, no satisfecho con ello, nos apremia a contraer matrimonio (por lo común, suele tratarse de sujetos cuya vida marital deja bastante que desear).
-Una persona que presenta una salud deficiente (exceso de colesterol y/o azúcar, problemas cardiovasculares, hipertensión…) censura nuestros hábitos alimenticios (“Estás cargado de manías”).
-Nuestro look es severamente criticado por alguien de aspecto desfasado o anodino (“Ya no tienes edad para vestir así”).

Asimismo, también prolifera otro tipo de crítica, más solapada pero igualmente nociva, basada en una comparación superficial y tendenciosa: “Tú sí que vives bien”, “Qué suerte que tienes”, “Tendrías que verte en mi lugar”, “Así cualquiera”… A poco que prestemos atención a dichos comentarios, entreveremos en ellos beligerancia, envidia, insatisfacción e irresponsabilidad (individuos que viven instalados en la queja y en la ausencia de toda corresponsabilidad).

La mayoría de personas actuamos más por mimetismo y reacción que por reflexión y sensibilidad. Hacemos aquello que se supone que debemos hacer, lo que todo el mundo hace, sin cuestionar si ello es o no adecuado para nosotros. “De cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa”. Tan certera y demoledora frase fue pronunciada por Antonio Machado. Ocurre a menudo que el mero hecho de ver a alguien haciendo aquello que nosotros quisiéramos llevar a cabo nos resulta insoportable, de tan doloroso. Ello, a menos que dispongamos de una considerable capacidad autocrítica, nos impele hacia lo negativo. Así, criticamos, desaprobamos, censuramos, nos mofamos, ofendemos, chafardeamos, calumniamos, insultamos y, llegados a situaciones extremas, enfermamos, nos suicidamos o, incluso, acometemos acciones violentas. Todo menos tomar el timón de nuestra propia existencia.

(Abrazos y besos).

8 comentarios to “En estado crítico”

  1. ¡Toma, ya!
    Esto es hablar tan claro como el agua que nace en lo alto de la montaña.
    ¡Excelente!

    Un saludo, Jordi.
    Uno solo, ¿eh?

  2. Mil gracias, Víctor. (Sé que me tienes envidia, pero te lo perdono😉

  3. Hola Jordi, aunque nunca he hecho ningún comentario en tu blog, lo sigo mucho a través del de Victor ( dialogotomia , a quien conozco y admiro mucho), hoy me he animado a llamar a tu puerta… toc, toc,. Que gran realidad hay este relato y cuanta hipocresia en el diálogo cotidiano, cuantas cosas escondemos disfrazándolas precisamente de cierta crítica, sarcasmo, mofa, ….. y un largo etc, si lograramos navegar a favor de nuestra esencia quizá nuestra catarsis interior sería mucho más llevadera y nuestra empatía con el mundo y los “normales” sería más sincera.

    Un saludo Jordi.

    Sam.

  4. Jajajaja, qué cachondo.
    ¿Envidia yo?
    La verdad es que no sé para qué te dedicas a estas cosas. Lo único que consigues es alegrar a la gente y hacer de este mundo algo mejor…aaaaaarrrrgggg. Estás fastidiando mis planes, Jordi, y lo pagarás caro…JUAS, JUAS, JUAS, JUAS.
    Haré lo posible por hundirte, aunque sea lo último que haga en esta vida…JUAS, JUAS, JUAS, JUAS.
    ¡SILENCIO, MALDITA SEA!

    • Las fuerzas del mal que tú representas serán derrotadas y la paz volverá a reinar en la galaxia. Eras un ejemplar caballero jedi…; pero caíste en el lado oscuro.

  5. Hola!! Entre a tu web para ver una imagen y me que leyendo tu post jeje, muy buena tu reflexión… además escribes de una manera muy clara y amena. Un abrazo.

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