Creencias, valores y actitudes

Eres aquello en lo que piensas durante todo el día. También eres lo que te dices a ti mismo durante todo el día. Si dices que eres viejo y estás cansado, ese mantra se manifestará en tu realidad externa. Si dices que eres débil y que te falta entusiasmo, así será también tu mundo. Pero si dices que estás sano, que eres dinámico y estás plenamente vivo, tu vida se transformará. Las palabras tienen un poder extraordinario”.

(Robin Sharma)

Tal y como adelanté en la anterior entrada, vamos ahora a pormenorizar sobre tres conceptos: creencias, valores y actitudes.

Creencia

Las dos primeras acepciones que el diccionario de la RAE (Real Academia de la Lengua Española) ofrece sobre dicha palabra son: 1) Firme asentimiento y conformidad con algo. 2) Completo crédito que se presta a un hecho o noticia como seguros o ciertos.

Ambas definiciones ponen de manifiesto lo subjetivo del término: que alguien asienta, dé crédito o muestre su conformidad respecto a algo no significa, ni mucho menos, que ese algo se presente como objetivo o verdadero. Así, a menudo encontramos a personas que expresan pareceres contrarios sobre un mismo acontecimiento o cuestión. Ello nos permite constatar que toda creencia es susceptible de ser revisada o moldeada. ¿Y para qué hemos de revisar o, dado el caso, moldear nuestras creencias? Por una razón bien sencilla: somos lo que creemos. Toda creencia genera una vibración psicológico-emocional, la cual, a su vez, genera estados, situaciones y circunstancias. Pondré un ejemplo un tanto simplista, pero ilustrativo a fin de cuentas. La vida de quien crea a pies juntillas que es un inútil incapaz de dar una a derechas, que la gente es mala por naturaleza, que no se puede confiar en nadie y que el mundo cada vez anda peor será muy distinta a la de aquel que sostenga que es perfectamente capaz de vérselas con todo, que el ser humano es esencialmente bondadoso y que toda situación, por más compleja que devenga, puede ser enderezada. “Ten cuidado cuando hables. Con tus palabras, creas el mundo alrededor de ti”, reza un viejo adagio navajo. Propongo, pues, tomar plena responsabilidad sobre nuestras creencias. Cabe, de entrada, examinar al detalle las mismas (¿Me apoyan? ¿Me debilitan? ¿Me aíslan? ¿Me dan confianza? ¿Me aterran? ¿Me espolean?…); hecho esto, realizaremos las pertinentes correcciones, formulando enunciados positivos (no se trata de sostener que somos mejores o más guapos que nadie…; podemos, por ejemplo, enfatizar la creencia de que todos los seres humanos somos igualmente valiosos y tenemos pleno e idéntico derecho a alcanzar un estado de felicidad). Tal proceso (examen de creencias + sustitución de aquellas que nos perjudican) alumbrará nuevos paradigmas, los cuales redundarán positivamente en nuestra calidad de vida.

Valor

Acudamos nuevamente al diccionario de la RAE. De entre las trece acepciones de dicho vocablo, nos interesan dos: 1) Alcance de la significación o importancia de una cosa, acción, palabra o frase. 2) Cualidad que poseen algunas realidades, consideradas bienes, por lo cual son estimables. Los valores tienen polaridad en cuanto son positivos o negativos, y jerarquía en cuanto son superiores o inferiores.

En esta ocasión el diccionario adolece de una cierta imprecisión, por cuanto habría que matizar que los valores pueden variar sustancialmente de un individuo a otro. De este modo, una cualidad que puede ser sumamente importante para una persona (pongamos por caso la honestidad), apenas si cuente para otra. Los valores, pues, son personales y subjetivos. ¿Cuáles son los vuestros? Sinceridad, disciplina, salud, diversión, riqueza, confiabilidad, satisfacción, paz, compañerismo, libertad, justicia, placer, etc. No vamos a entrar en juicios (cada cual, insisto, tendrá sus preferencias e inclinaciones). Mas os invito, en primera instancia, a que defináis los vuestros. Seguidamente, podéis trasladar la siguiente pregunta a las distintas áreas de vuestra vida (trabajo, relaciones, economía, salud, ocio…): “¿Estoy viviendo conforme a mis valores?” Si vuestros valores y acciones no se hallan en perfecta alineación, necesitaréis ajustarlos.

Actitud

“Disposición de ánimo manifestada de algún modo”, en su tercer significado posible según la RAE. Nuestra actitud define cómo nos posicionamos o procedemos con respecto a algo. Ello incluye nuestro comportamiento, expectativas, gestualidad y postura corporal. Toda actitud es una declaración de intenciones que contiene en sí misma la semilla del éxito o del fracaso. Y todo logro demanda una actitud concreta. Así, a la hora de acometer cualquier empresa podemos interrogarnos sobre cuál es la actitud que más favorecerá su consecución.

La propuesta consiste, pues, en analizar concienzudamente nuestro comportamiento, expectativas, gestualidad y postura corporal y, nuevamente, realizar las oportunas correcciones.

(Hasta la próxima, guapetones).

Una respuesta to “Creencias, valores y actitudes”

  1. Complicada y ardua la tarea de la mejora personal, pero desde luego es para mí uno de los objetivos de mi vida, hoy por hoy demasiado alejado de la meta. Nunca supe qué quería de la vida, pero afortunadamente y hace muy poco tiempo me he dado cuenta de que para mí no hay propósito mejor que el de trabajar para intentar ser mejor persona cada día. Lo llevaba haciendo desde niño y jamás me di cuenta de que ya estaba inmerso en un objetivo. Desperté hace poco y trabajos como el tuyo me aportan inspiración.
    Gracias, Jordi.

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