Con mis mejores deseos

En mis desplazamientos diarios en metro últimamente vengo haciendo lo siguiente: 

Una vez en el vagón, selecciono a uno de los viajeros (acaso una persona que –intuitivamente hablando, habida cuenta de que no conozco a la misma- me provoque rechazo o incluso repulsión) y declamo para mis adentros algo parecido a: 

“Deseo de todo corazón que esta persona sea feliz. Que Dios guarde de ella en todo momento. Que halle amor, salud, paz, compasión, prosperidad, belleza y sabiduría en su camino. Que se libere de la ignorancia y de las emociones perturbadoras que provocan su sufrimiento. Y que alcance la iluminación en beneficio último de todos los seres”.    

Repito tales afirmaciones varias veces. Hecho esto, extiendo la petición a otro individuo o, si cabe, a la totalidad de pasajeros. 

PS: Ignoro por completo el alcance de dicha práctica. Sea como fuere, me siento bien con ella.

2 comentarios to “Con mis mejores deseos”

  1. Eso hago, Jordi, cada vez que veo a Botín en el Telediario, pero no creas que consigo mucho, no creas…
    Tendré que seguir practicando.

  2. Practica, practica, practica…😉

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