Deseos (in)humanos

Meditación sobre el deseo

De entrada, maticemos que el deseo no es en absoluto insano o nocivo. Así, todos convenimos en la plena licitud de pretender bienes materiales básicos, educación, asistencia sanitaria, realización profesional, estados físicos y emocionales óptimos, etc. Por consiguiente, el deseo bien puede alentarnos a mejorar las condiciones vitales propias y ajenas.

Existe, por contra, una forma de deseo ilusoria, vehemente y perjudicial, la cual se fundamenta en dos apreciaciones erróneas: 1) El objeto codiciado posee una naturaleza intrínsecamente positiva. 2) Nuestro bienestar y compleción dependen por completo de la obtención del mismo. Semejantes falacias desencadenan toda suerte de emociones perturbadoras, a su vez causantes de acciones dañosas.

A poco que meditemos al respecto, concluiremos que el anhelo que algo nos provoca se halla íntimamente relacionado con nuestra particular percepción, siempre subjetiva. Pormenoricemos, pues, en la neutralidad inherente a los objetos, los cuales no son ni buenos ni malos en sí mismos, sino que dependen del uso dado; asimismo, reflexionemos detenidamente sobre nuestro afán de satisfacción inmediata (que usualmente nos lleva a desdeñar cualquier esfuerzo, así como toda posible gratificación a largo plazo), nuestras irracionales tendencias posesivas y nuestra compulsión consumista: ¿Con qué finalidad adquirimos las cosas? ¿Realmente necesitamos cuanto compramos? ¿Sopesamos debidamente la pertinencia de nuestras adquisiciones? ¿Podemos asegurar a pies juntillas que la situación u objeto que tanto anhelamos serán buenos para nosotros a largo plazo? ¿Nuestra felicidad depende de la obtención de un objeto o situación determinados? Caben numerosas preguntas similares.

Finalmente, sugiero una singular práctica: encontrar carencias, defectos o cualidades negativas a todas aquellas personas, situaciones o cosas que, a nuestros ojos, se presentan sin mácula alguna (Barça de Guardiola incluido).

2 comentarios to “Deseos (in)humanos”

  1. ¡Qué gracia!
    Un texto tan impoluto como el tuyo que denota un estilo literario superlativo, (y no bromeo), y resulta que al final nos sales con el Barça. No, si detrás hay todo un guasón mental, seguro.

    Me parece interesante el tema este de los deseos, pues hasta hace poco no tenía en cuenta que eran los causantes de muchos de mis momentos negativos. Lo descubrí no hace mucho leyendo a Ramiro Calle.
    Por cierto, Jordi, me permito sugerirte una página muy interesante que versa sobre modos de vida más sencillos y que como la tuya, trata de temas que a todos nos afectan en un modo u otro. Está escrita por Leo Batauta (EEUU) y viene en inglés. Se llama ZenHabits. Yo la sigo en mi blog y acabo de realizar una traducción de su última entrada acerca de los regalos navideños.

    Gracias por instruirnos.

  2. Mi ego y yo te damos las gracias por tus elogios, Víctor, así como por tu asidua participación en este espacio. Respecto a la coda, simplemente se trata de un guiño futbolero (me gusta mucho dicho deporte; cuando veo un partido trato de abstraerme de toda la alienación mediática que suscita y centrarme, exclusivamente, en el juego). Disfruté de lo lindo con la victoria de mi equipo, si bien soy perfectamente consciente de que otro día nos tocará perder.

    Asimismo, tomo buena nota de tu recomendación.

    Saludos de un aprendiz.

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