Archivos para diciembre, 2010

¡Preciosa vista!

Posted in Uncategorized on 28/12/2010 by Jordi Marí

Al hilo de la entrada anterior, comparto una práctica que he aprendido recientemente a raíz de la lectura de The Power, obra de Rhonda Byrne que me ha parecido excelente. 

Cada vez que salgamos a la calle hagámonos la siguiente pregunta: “¿Cuántas cosas hermosas soy capaz de observar?”. Así, prestemos exclusiva atención a todo cuanto nos resulte bello o inspirador y, en la medida de lo posible, evitemos recrearnos en aquello que nos desagrada o –aún más- nos perjudica seriamente. 

Huelga decir que ello no tiene nada que ver con insensibilizarnos ante los padeceres y necesidades ajenos, por cuanto “feos” o “desagradables”. (¿Nos entendemos, verdad?). 

Probadlo. Yo lo he hecho un par de veces y me he sentido la mar de bien.

Cuestión de enfoque

Posted in Uncategorized on 22/12/2010 by Jordi Marí

Aquello en lo que fijamos la atención crece exponencialmente. Así de simple; regla de tres. Cada vez más me apercibo de ello. Sé de personas que habitan un mundo que rebosa conflictos, escaseces, engaños y toda suerte de experiencias negativas. Sus palabras y acciones reafirman escrupulosamente dichos contenidos. Tal es su destreza en el entrenamiento de lo negativo que no contemplan, si quiera, la mera posibilidad de adoptar otro enfoque. Y para colmo todo cuanto les sucede –no podría ser de otro modo- no hace sino reafirmar su recurrente negatividad, la cual aumenta paulatinamente. A resultas de ello, acumulan más y más experiencias desagradables (quede claro que no pretendo ir de sobrado ni enjuiciar a nadie; simplemente expongo, con la mayor ecuanimidad posible, una idiosincrasia personal).

Propongo, por consiguiente, que tratemos de enfocarnos en lo positivo. Rehuyamos cual demonio la tendencia imperante de quejarse de lo mal que anda todo, de la dichosa crisis, de los benditos políticos, de cuánta pasta ganan los enchufados de turno y, sobre todo, de culpabilizar a todo bicho viviente de nuestras supuestas desgracias (“ay, pobrecito de mí, que me la tienen jurada, con lo bueno que yo soy”); de ser necesario, miremos hacia otro lado, cerremos los ojos o apaguemos el televisor, que tampoco pasa nada. Cambiemos, pues, la crítica por el elogio (o cuanto menos por el respeto), el permanente cabreo por la sonrisa (que no una falaz mueca), la apatía por la empatía, la fatalidad por la esperanza. De optar por ello, os garantizo –ruego disculpéis la presunción- que ocurrirán “milagros” en nuestras vidas.

(Feliz Navidad, ases de la meditación).

Nuevas prácticas

Posted in Uncategorized on 19/12/2010 by Jordi Marí

(Comparto contigo dos nuevas aplicaciones que combinan respiración y visualización). 

1)  Siéntate y cierra los ojos. Siente el peso de tu cuerpo sobre el asiento y mantén recta la espalda. Seguidamente, visualiza un lugar -séase real o ficticio- que te resulte de lo más agradable. Recréate durante unos minutos en la construcción mental de dicho espacio: trata de “percibir” los colores, sonidos y fragancias que pueblan el mismo, así como las sensaciones táctiles que te producen las materias que lo componen. Hecho esto, inhala lentamente un haz de luz blanco, resplandeciente, el cual simboliza todas las cualidades positivas de tal emplazamiento (paz, equilibrio, alegría, energía, belleza…); dicho flujo luminoso penetra paulatinamente en tu cuerpo, impregnando todas tus células. A continuación, retén por dos segundos el aire inspirado y, después, expira una luz negra, a su vez representativa de tus propios estados negativos (estrés, irritabilidad, ansiedad, temor, etc.). Repite esta acción respiratoria por un mínimo de 5 minutos.

2)  (Esta segunda práctica puede ser vista como una inversión de la anterior). Sentado y con los ojos cerrados, imagina que tu cuerpo al completo recibe un baño de luz blanca, impoluta. Mantén aproximadamente durante un par de minutos esta imagen. Pasado ese tiempo, evoca con la mayor precisión posible una relación que te resulte dificultosa o incluso conflictiva, pormenorizando en la misma a lo largo de unos instantes. Finalmente, inhala poco a poco un flujo de luz oscuro, continente de toda la negatividad inherente a ese vínculo. Tal y como éste entra en tu cuerpo, se diluye rápidamente en el campo de luz blanca que anteriormente creaste. La posterior exhalación impregna de luminosidad (compasión, comunicación, perdón, amabilidad, respeto…) dicha relación. Realiza este ejercicio por espacio de unos minutos.

Taller de meditación

Posted in Uncategorized on 14/12/2010 by Jordi Marí

Dios mediante, el próximo viernes día 17 ofreceré un taller que he denominado Prácticas meditativas aplicables a entornos cotidianos.

Lugar: Ananké (C/ Eduard Todà, 76, local 3).

Horario: 19-21 hrs.

Coste: 3 euros.

¡Os espero!

Rebobina, por favor

Posted in Uncategorized on 11/12/2010 by Jordi Marí

No es necesario adoptar una postura física concreta a fin de realizar la siguiente meditación: podéis estar sentados, de pie o, incluso, acostados en una cama. Añadiré además que, si bien yo no soy practicante de la misma, hay quienes la estiman de lo más beneficiosa, por lo cual he creído conveniente sacarla a colación. 

La práctica consiste, simplemente, en realizar un minucioso repaso de todo cuanto nos ha acontecido a lo largo del día, por estricto orden horario. De nuevo, nos limitaremos a contemplar las imágenes mentales, tratando de obviar todo contenido emocional o juicio de valor. 

(Ya me diréis qué os ha parecido).

Bondad involuntaria

Posted in Uncategorized on 07/12/2010 by Jordi Marí

Comparto con vosotros una hermosa meditación aprendida del Dalai Lama. 

Dicha práctica, denominada por el insigne maestro tibetano Conciencia de la bondad involuntaria, enfatiza la interrelación existente entre todas las personas. 

Tomemos, por ejemplo, una prenda de ropa cualquiera nuestra. Especulemos ahora respecto a la cadena humana que ha posibilitado que la misma llegue hasta nosotros: la persona que ideó tal vestimenta, todos los elementos humanos y materiales que intervinieron en su fabricación, servicios logísticos, agentes comerciales, distribuidores, transportistas, comerciantes, escaparatistas, el dependiente que nos la vendió… 

Asimismo, podemos aplicar similar razonamiento a todos aquellos elementos que forman parte de nuestra cotidianidad: alimentos, construcciones, mobiliario, electrodomésticos, vehículos, medicinas, materiales, componentes, etc. 

Ello pone de manifiesto la mutua dependencia humana, así como lo falaz de toda pretensión individualista. 

Agradezcamos, pues, todo cuanto los demás –a sabiendas o no- hacen constantemente por nosotros.

Deseos (in)humanos

Posted in Uncategorized on 02/12/2010 by Jordi Marí

Meditación sobre el deseo

De entrada, maticemos que el deseo no es en absoluto insano o nocivo. Así, todos convenimos en la plena licitud de pretender bienes materiales básicos, educación, asistencia sanitaria, realización profesional, estados físicos y emocionales óptimos, etc. Por consiguiente, el deseo bien puede alentarnos a mejorar las condiciones vitales propias y ajenas.

Existe, por contra, una forma de deseo ilusoria, vehemente y perjudicial, la cual se fundamenta en dos apreciaciones erróneas: 1) El objeto codiciado posee una naturaleza intrínsecamente positiva. 2) Nuestro bienestar y compleción dependen por completo de la obtención del mismo. Semejantes falacias desencadenan toda suerte de emociones perturbadoras, a su vez causantes de acciones dañosas.

A poco que meditemos al respecto, concluiremos que el anhelo que algo nos provoca se halla íntimamente relacionado con nuestra particular percepción, siempre subjetiva. Pormenoricemos, pues, en la neutralidad inherente a los objetos, los cuales no son ni buenos ni malos en sí mismos, sino que dependen del uso dado; asimismo, reflexionemos detenidamente sobre nuestro afán de satisfacción inmediata (que usualmente nos lleva a desdeñar cualquier esfuerzo, así como toda posible gratificación a largo plazo), nuestras irracionales tendencias posesivas y nuestra compulsión consumista: ¿Con qué finalidad adquirimos las cosas? ¿Realmente necesitamos cuanto compramos? ¿Sopesamos debidamente la pertinencia de nuestras adquisiciones? ¿Podemos asegurar a pies juntillas que la situación u objeto que tanto anhelamos serán buenos para nosotros a largo plazo? ¿Nuestra felicidad depende de la obtención de un objeto o situación determinados? Caben numerosas preguntas similares.

Finalmente, sugiero una singular práctica: encontrar carencias, defectos o cualidades negativas a todas aquellas personas, situaciones o cosas que, a nuestros ojos, se presentan sin mácula alguna (Barça de Guardiola incluido).