Metromeditador

(Hagamos un breve receso en nuestro análisis de las emociones perturbadoras, a fin de abordar la posible aplicación en ámbitos cotidianos de algunas de las técnicas que hemos visto). 

Algunas personas afirman no disponer, siquiera, de 10 minutos diarios para practicar la meditación. Aseveran, asimismo, que sus maratonianas jornadas laborales y familiares les restan la totalidad de su tiempo. 

Como no pretendo desmentir a nadie, escribo estas líneas pensando en todos aquéllos que, por el motivo que fuere, carecen de tiempo para meditar. Propongo a continuación diversas prácticas a realizar, por ejemplo, durante un sencillo trayecto en metro: 

A)  Atender plenamente a la totalidad de nuestras acciones: validación del billete en el torno de entrada, subida o/y bajada de escaleras, posterior ubicación en el andén, postura corporal al tomar asiento (de permanecer de pie, evitaremos apoyarnos en las paredes del vagón, tal que si estuviésemos aguantando las mismas), gesticulación, habla y escucha (caso de que conversemos con alguien), pulsación del mecanismo de apertura de las puertas, etc.

B) Focalizarnos en nuestra visión, bien sea observando algo en concreto o efectuando un examen general del entorno.

C) Ser todo oídos a cuanto nos rodea: parloteos, sonidos varios procedentes del tren, señales acústicas… No recomiendo cerrar los ojos.

D) Práctica del cuerpo sentido (véase dicha entrada).

E) Observación de la propia respiración.  

F)  Atención a los propios pensamientos. 

Una vez seleccionado uno de los soportes descritos, nos centraremos exclusivamente en el mismo, tratando de no distraernos. Asimismo, evitaremos entrar en juicios o valoraciones respecto al objeto meditativo escogido.   

(¡Que tengáis buena práctica, metromeditadores!).

2 comentarios to “Metromeditador”

  1. Cada vez me interesa más esta filosofía de vida. Estar en el momento presente es sin duda una práctica muy beneficiosa y que nos permite captar infinitud de detalles que de otro modo no veríamos.
    Creo que los animales viven el presente, sin embargo, nosotros que se supone somos más inteligentes, lo hemos abandonado internándonos en tiempos que no existen y que en muchas ocasiones perturban nuestra paz sobremanera.

  2. Amén, Víctor.

    (Pasado y futuro son los dos grandes aliados del ego. La meditación facilita ir más allá de tales creaciones ilusorias, sin las cuales el ego no puede sobrevivir).

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