Archivo para octubre, 2010

Pautas básicas

Posted in Uncategorized on 28/10/2010 by Jordi Marí

Llegados aquí, hemos visto algunas técnicas básicas de meditación. Antes de retomar nuestra andadura con nuevas propuestas, quisiera, aún a riesgo de parecer dogmático, establecer unas pocas directrices, a fin de obtener el mayor beneficio posible de las prácticas.

Actitud

De todo punto fundamental resulta encarar la disciplina meditativa con la actitud adecuada. Una actitud enraizada en un profundo respeto por unas herramientas de autoconocimiento y desarrollo espiritual ancestrales, cuyo beneficio en la salud física (debidamente documentado por la comunidad científica) repercute, entre otros, en la regularización de los niveles de estrés y ansiedad, el fortalecimiento del sistema inmunitario y la disminución de la presión arterial en cuadros de hipertensión (1).

Constancia

Por más que alberguemos la mejor actitud posible, bien poco obtendremos de la meditación de no practicar asiduamente. 10 minutos diarios de práctica resultan mucho más aconsejables que, de uvas a brevas, grandes espacios de tiempo. Tratemos de ser regulares, pues.

Espacio

Aunque es perfectamente posible meditar en cualquier entorno, contar con un espacio propio facilita enormemente la empresa. Un lugar ordenado y silencioso en el que podamos ejercitarnos sin ser interrumpidos.

Postura corporal

No me cansaré de hacer hincapié en ello (2). Atendamos, sobre todo, a la necesidad de mantener la espalda recta durante la práctica, evitando toda tensión o relajación corporal excesiva. 

(1)          Recomiendo encarecidamente a quienes deseen ahondar al respecto, así como contar con una inmejorable guía de técnicas meditativas, la lectura de El arte de la meditación (Ediciones Urano), de Matthieu Ricard.   

(2)          A fin de no duplicar pautas ya dadas, remito al lector a la entrada que publiqué el pasado día 21 de octubre, asimismo titulada ¡Tómate un respiro!

Anuncios

Cuerpo sentido

Posted in Uncategorized on 25/10/2010 by Jordi Marí

Veamos a continuación otra práctica meditativa de aplicación sencilla a la par que de beneficiosos efectos: el cuerpo sentido. 

Toma asiento y cierra los ojos. Trata de mantener una actitud relajada. Seguidamente, pon toda tu atención en los dedos de ambos pies, “sintiéndolos” por completo: composición, forma, tamaño, etc. (puedes comenzar por los dedos gordos y, paulatinamente, pasar a los apéndices restantes). Hecho esto, prosigue con un lento y sentido recorrido ascendente a través de la totalidad del cuerpo: plantas de los pies, talones, gemelos, tibias, rodillas, muslos, femorales, glúteos, caderas, genitales, abdomen, lumbares, caja torácica, espalda alta, hombros, brazos, codos, antebrazos, manos (palmas, reversos, dedos e, incluso, uñas de las mismos). Llegado a este punto, focalízate en el cuello y, acto seguido, en la nuca, la barbilla, la mandíbula, la boca, los labios, la dentadura, la lengua, el paladar, la nariz (así como sus correspondientes orificios), las mejillas, los ojos, las sienes y la frente, finalizando el ascenso en el hueso parietal del cráneo. 

De estar debidamente realizado el ejercicio, experimentarás un acentuado estado de relajación y de presencia (percibirás con toda claridad tu propio campo energético).

Cabe, asimismo, una variación de dicha práctica en la que visualizamos un flujo de luz celeste o blanco (recordemos la asociación de las tonalidades claras con lo positivo) que recorre, nuevamente en sentido ascendente, la totalidad del cuerpo, “coloreándolo” completamente. 

(Hasta la próxima, amigos).

¡Tómate un respiro!

Posted in Uncategorized on 21/10/2010 by Jordi Marí

Siéntate en una silla. Trata de relajarte: cierra los ojos y, durante unos instantes, siente el peso de tu cuerpo sobre el asiento. Mantén la espalda recta (columna vertebral y nuca estiradas, evitando toda tensión excesiva; barbilla entrada). Asimismo, la boca debe permanecer cerrada, al tiempo que la lengua se halla en contacto con el paladar superior, tocando la punta de la misma la parte interna de la dentadura. Hecho esto, expande la caja torácica, eliminando cualquier signo de rigidez. Seguidamente, separa las piernas unos 35 centímetros y desplázalas ligeramente hacia atrás, formando un ángulo de 75-80º en relación a los muslos. Simultáneamente, las plantas de los pies deben reposar por completo en el piso, cómodamente. (Todo ello facilita el citado estiramiento de la columna vertebral). Finalmente, descansa las palmas de las manos sobre las rodillas. 

Adoptaremos dicha posición durante la realización de las prácticas meditativas-respiratorias siguientes. Tales aplicaciones, sencillas pero harto eficaces, tienen por objeto un drástico aumento de nuestra capacidad de concentración y del nivel energético, así como ayudarnos a gestionar debidamente las situaciones estresantes que, antes o después, nos acaecen cotidianamente. De la realización diaria de las mismas devendrá un acentuado estado de presencia y de relajación que, con toda seguridad, redundará en nuestra calidad de vida. 

Práctica nº 1

Tomamos aire lentamente a través de las vías nasales. A continuación, realizamos una pausa, reteniendo el aire inspirado. Seguidamente, expulsamos por completo el aire acumulado, poco a poco, nuevamente por la nariz. Toda nuestra atención debe estar focalizada en los orificios nasales, prestando suma atención a la entrada de aire y a la consiguiente salida del mismo (a resultas de practicar, seremos perfectamente capaces de percibir el tacto interno de dicha acción respiratoria y de distinguir, asimismo, la sustancial variación de temperatura de la misma (más fría en la inhalación que en la expiración). Repetimos dicho proceso durante 5-10 minutos. 

(Cabe señalar, por otra parte, que si bien tal práctica es de fácil ejecución, resulta bastante más complicado, en cambio, fijar la atención en ésta por un espacio prolongado de tiempo: a menudo nos sorprenderemos respirando mecánicamente, absortos en nuestros pensamientos… No pasa nada; nadie nace enseñado. Con toda tranquilidad, volvemos a concentrarnos en la acción respiratoria, cuantas veces fuere necesario). 

Práctica nº2 

Al tomar aire visualizamos un flujo de luz blanca que penetra lentamente por nuestras vías nasales. Tras retener el aire, lo expulsamos gradualmente, al tiempo que imaginamos un haz de luz negro que, tras ser expirado, se diluye en el ambiente. Repetimos el proceso durante algunos minutos. 

Simbólicamente, asociamos la luz blanca entrante a toda suerte de cualidades positivas (salud, paz, sabiduría, equilibrio, compasión…), al tiempo que la corriente de aire saliente de color oscuro representa emociones perturbadoras y negativas (ira, ansiedad, enojo, codicia, etc.). 

Práctica nº3 

Cabe una inversión del anterior ejercicio en la que tomamos aire visualizando un flujo de luz oscura (el cual simboliza la negatividad ambiental a la que diariamente estamos expuestos: conflictos, actos violentos, pensamientos y emociones tóxicos, entornos nocivos…) que penetra lentamente por nuestras vías nasales alcanzando la totalidad de nuestro cuerpo. Seguidamente, retenemos el aire durante 2 ó 3 segundos. Por último, lo expulsamos paulatinamente, a la vez que imaginamos que una corriente de luz blanca (positividad, paz, amor…) sale por la nariz, expandiéndose por completo en el entorno e impregnando a todos los seres y cosas. 

(Ahí queda eso, meditadores. Hasta pronto).

Meditación al alcance de todos

Posted in Uncategorized on 16/10/2010 by Jordi Marí

Si bien muchos de nosotros, en buena medida por desconocimiento, asociamos el término “meditación” a toda suerte de complejas posturas corporales y técnicas respiratorias, lo cierto es que tal disciplina es, en esencia, harto sencilla (si bien no de fácil aplicación). Así, meditar es, simplemente, fijar toda atención en un punto, sujeto o actividad. Ello, ciertamente, se antoja un soberano reto para una mente -la nuestra, la del ciudadano de a pie- carente del menor entrenamiento meditativo; una mente que campa a sus anchas, a menudo descontrolada. Dicho esto, una de las técnicas meditativas más elementales (al tiempo que poderosas) que podemos incorporar es concentrarnos plenamente en nuestras actividades cotidianas. Veamos. ¿Comemos con la debida atención, o séase, masticando lentamente y saboreando cada bocado? ¿Tenemos, siquiera, un mínimo de conciencia postural, gestual y motriz al andar, tomar asiento en una silla o subir un tramo de escaleras? ¿Escuchamos con suma atención a las personas con las que, bien a diario u ocasionalmente, nos relacionamos? ¿Observamos detenidamente nuestro entorno circundante? Estas y otras preguntas que guardan estrecha relación con nuestro estado de conciencia, bien pudieran simplificarse en un único enunciado: ¿Andamos por el mundo despiertos o dormidos? Bajo semejante premisa, lo primero se asocia a lo consciente, lo presente, lo espontáneo; lo segundo, por el contrario, se relaciona con lo inconsciente, lo mecánico, lo desnaturalizado. De optar por dicha práctica –y quede claro que hablo tan sólo en calidad de aprendiz de la misma- daremos un importante giro cognitivo-perceptivo-conductual a nuestra vida; si se me permite el atrevimiento: devendremos personas sustancialmente más completas y libres.

Baste lo anterior por el momento. A lo largo de las próximas entradas iremos viendo otras propuestas meditativas igualmente sencillas como efectivas.

A modo de saludo…

Posted in Uncategorized on 14/10/2010 by Jordi Marí

Este blog nace, principalmente, de una prosaica inquietud personal: promocionarme profesionalmente. Cabe, en segunda instancia, la voluntad de compartir con quien tenga a bien visitarlo el pequeño conocimiento que he ido adquiriendo a lo largo de los años sobre desarrollo personal. Empero, no nos llevemos a engaños: los textos que aquí figurarán son, apenas si, los entusiastas garabatos de un aprendiz –o, en palabras de mi admirado Manolo García, de un estudiante de la vida al que, inevitablemente, siempre suspenden en primer curso-. 

Desde el presente espacio esbozaré algunas ideas sobre diversas herramientas y técnicas, las cuales, dicho sea con toda honestidad, estimo altamente beneficiosas. Prácticas sencillas, a la par que probadamente eficaces, que se encuentran al alcance de cualquier hijo de vecino. De igual manera, departiré sobre todos aquellos sujetos que, a mi modo de ver, guarden estrecha relación con la mejora espiritual del individuo. Finalmente, ofreceré las pertinentes referencias bibliográficas sobre los temas tratados, con objeto de facilitar una posible ampliación de conocimientos. 

Dicho esto, nos vemos en la primera entrega. 

(Un abrazo). 

Jordi Marí