¡Cursos de Reiki y de meditación!

Posted in Uncategorized on 20/01/2013 by Jordi Marí

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Amigos, los próximos días 16 y 23 de marzo impartiré un curso de primer nivel de Reiki Ryoho (Shoden), método de desarrollo personal japonés que integra meditaciones, prácticas energéticas y aplicaciones terapéuticas. La formación incluye libro y diploma oficial de la Federación Europea de Reiki Profesional.

Asimismo, estoy formando pequeños grupos –máximo de 4 personas- en los que aprenderemos a meditar de manera CORRECTA y SEGURA. En sesiones semanales de una hora y cuarto de duración desarrollaremos, entre otros aspectos, qué es y qué no es la meditación, cómo funciona nuestra mente y cuáles son las emociones perturbadoras que la afligen, los 7 puntos que conforman una postura corporal adecuada, los obstáculos que se presentan durante la práctica meditativa y sus correspondientes antídotos, los 4 grados de atención, la meditación shamatha o shiné (permanencia en la calma) y la meditación vipasyana (visión penetrante).

Sed bienvenidos a ambos cursos. No se requiere ninguna experiencia previa; tan sólo el franco deseo de aprender y un sincero compromiso con la práctica. Para mayor información, podéis contactar conmigo mediante este este blog o en la dirección jordimarijuan@gmail.com

¡Hasta pronto!

¡Cursos a la vista!

Posted in Uncategorized on 03/09/2012 by Jordi Marí

Compañeros, próximamente impartiré dos formaciones semanales, una de Reiki Ryoho, otra de meditación.

Los horarios de los cursos serán los siguientes:

-Meditación: miércoles de 17 a 18.15 horas.

-Reiki Ryoho: miércoles de 19 a 21 horas.

Las plazas son limitadas, pues los grupos serán como máximo de cuatro personas.

Para más información, contactad conmigo mediante este blog o en la siguiente dirección: jordimarijuan@gmail.com

(Gracias por vuestra atención)

Nacer a cada momento

Posted in Uncategorized on 14/08/2012 by Jordi Marí

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“Si quieres conflictos mentales, dedícate a pensar. Crearás hábitos y obsesiones mientras pasa la vida” (Sesha).

Hola de nuevo, chavalotes.

Al hilo de la reflexión de ayer, quisiera ampliar algunos conceptos y hacer diversas matizaciones. Vamos allá.

Hablábamos de la atención, ¿recordáis? De alcanzar una comprensión plena del momento presente. De no ser meros títeres del vaivén mental y emocional que nos asalta incesantemente.

Para llegar a ello resulta de todo punto imprescindible atender.

¿Atender a qué?

A lo que ocurre, a nuestras acciones, a nuestros contenidos mentales-emocionales.

Una atención exenta de valoración, juicio, parcialidad o expectativa; una atención fundamentada en sí misma; una atención que no disocia al observador del objeto observado, por cuanto no añade cualidad o subjetividad alguna al mismo.

Entendemos por objeto tanto aquello materialmente tangible (una mesa, un edificio, un cabello…), como lo que presenta una naturaleza más abstracta (emociones, sentimientos, pensamientos, etc.). A fin de cuentas ambos son formas energéticas y espaciales.

Hablamos de la atención. Cabe subrayar nuevamente que nos referimos a una atención presencial y objetiva de lo que acontece. No se trata, por lo tanto, de extraviarse por los propios vericuetos mentales y emocionales o en objetos externos, interpretándolos, subjetivizándolos o parcializándolos, otorgándoles contenidos o rasgos inexistentes.

Dejadme poner un ejemplo, un tanto simplón pero a fin de cuentas ilustrativo. ¿Es malo por sí mismo el dinero? No. Ello dependerá del uso dado. Así, el amasamiento de grandes cantidades monetarias con ánimo especulativo resultará negativo o dañoso para el conjunto de la población; por contra, un uso ético e inteligente del capital proporcionará numerosos beneficios a la sociedad.

Otro ejemplo bien sencillo. Una persona nos insulta. Dicha acción escapa por completo a nuestro control (tampoco nos competen excesivamente los sentimientos o pensamientos que los demás puedan tener sobre nosotros). Lo que sí nos incumbe –y de qué manera- es la respuesta que daremos al insulto recibido. Como vemos, existe un elemento más o menos objetivable (el insulto en sí mismo), y a la par susceptible de numerosas interpretaciones y respuestas.

La respuesta correcta nace de la atención, de la presencia. Si, en cambio, nuestras reacciones están condicionadas por un filtro mental-emocional, si en lugar de estar en lo que acontece, andamos perdidos o ensimismados en el propio contenido interno sin atestiguarlo, no nos ha de entrañar que en más de una ocasión y de dos salgamos por peteneras.

Una de dos: o atendemos o pensamos; mas no es posible hacer ambas cosas a la vez.

No desdeñamos la mente y la facultad de pensar. De ninguna manera. Cada cosa tiene su uso apropiado o función óptima. Siempre y cuando nuestros contenidos mentales y emocionales guarden una perfecta relación con el momento presente, transitaremos la senda adecuada. El problema, el problemón de marras, es habitar mundos que sólo existen en nuestra cabeza.

Lamentablemente, la mayoría de nosotros (mal)vivimos así, permanentemente desconectados de nuestros sentidos. Recuperemos, pues, el amalgama de sabores de un buen arroz, la sinuosidad de una caricia, la vivificante canción de un jilguero o la emoción del recóndito paraje contemplado por primera vez.

¡Humanos, coño, humanos!

Atentos

Posted in Uncategorized on 13/08/2012 by Jordi Marí

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“Las dificultades en la práctica interna son una simetría de la vida cotidiana” (Sesha).

Muchos de nosotros reservamos un espacio de tiempo diario para meditar, lo cual está francamente bien. Además, estamos plenamente comprometidos con la práctica, a fin de obtener los mayores beneficios de la misma.

Ocurre, sin embargo, que pasamos el resto del tiempo ensimismados en nuestros pensamientos y emociones, ajenos a toda observación introspectiva. Ello genera una acentuada disociación entre nuestros períodos de práctica y nuestros restantes espacios vitales.

Debemos, por más difícil que pueda resultarnos (que lo es, pues arrastramos numerosos hábitos y automatismos), mantenernos atentos en la mayor medida posible, no únicamente durante una breve fracción temporal. Así, aunque la práctica meditativa regular contribuye a incrementar nuestra presencia consciente, resulta insuficiente por sí misma.

Atentos, pues. 

Atentos a nuestros procesos mentales y emocionales, a nuestras percepciones sensoriales (imágenes, sonidos…), a todo cuanto ocurre a nuestro alrededor. Absolutamente concentrados en todas aquellas acciones que realizamos, bien sea dar un paseo, comer una naranja o clavar un clavo en una pared.

Ello es indeciblemente más productivo que sentarse cada día a meditar sobre un zafu en la posición de loto y, nada más terminada la práctica, extraviarnos en un incesante y tortuoso “parloteo” mental-emocional.

No podemos, bajo concepto alguno, permitirnos el lujo de la inconsciencia. Cada vez que nos perdemos en nuestros pensamientos y emociones y desatendemos a lo que ocurre, al momento presente, simplemente dejamos de vivir.

Lo sé, lo sé… la mayoría de nosotros funcionamos siempre de este modo… Así nos luce el pelo y la vida.

(Saludos y feliz agosto, meditadores).

Adios, compañero

Posted in Uncategorized on 05/07/2012 by Jordi Marí

Dicen, Juan, que el roce hace el cariño. Nos “rozamos” laboralmente durante casi seis años: tú, en calidad de jefe; yo, como subordinado.

No fueron pocas las veces que cuestioné tus órdenes y pareceres; tus maneras llegaron incluso a irritarme, y, cual cobarde, falto de temple y superado por un entorno de trabajo desquiciado, te critiqué abiertamente en diversas ocasiones (tú no estabas delante para defenderte).

Hasta que un buen día, haciendo acopio de la mayor educación posible, te dije lo que me gustaba y lo que no de ti. Encajaste mi crítica deportivamente con un tímido y franco esbozo de sonrisa.

No me agradó en ocasiones el trato que dispensaste a determinados compañeros (algunos de ellos personas buenas, honestas y trabajadoras). Mas justo es reconocer que a mí me trataste siempre con educación, respeto y equidad (me atrevo incluso a afirmar que me tenías una cierta estima). Gracias.

La noticia de tu muerte, no por anunciada e irreversible, resulta menos triste. Pienso, no dejo de pensar, en tu esposa y tus dos hijas… Toda una vida por delante para los cuatro.

No sé si te vas demasiado pronto; mas sí sé que te vas demasiado joven.

Predicaste con el ejemplo: fuiste un currante nato, un perfeccionista enfermizo (y en ocasiones enfermante) que, por dedicación y aptitudes, mereció con creces una mejor categoría profesional. Por contra, te faltó una mayor habilidad comunicativa y distensión; y te sobró rigidez: te encorsetaste excesivamente en tu rol.

En efecto, el roce hace el cariño. Y yo, a fuerza de compartir relevos y “fregaos” contigo, llegué a tomártelo.

Con mi cambio de destino, poco nos vimos durante el último par de años. Te recuerdo entrando con tu coche (no precisamente el último grito automovilístico) en la facultad y aparcando cada mañana en la misma plaza. Día sí, día también, llegabas cabreado con todo y con todos. Razones no te faltaban a veces; pero, si me permites dármelas de psicólogo barato, tengo la sensación que todo cuanto conseguías era dañarte a ti mismo.

No te doy más la vara. Simplemente decirte (¡qué fácil resulta ahora!) que me hubiese gustado verte, al menos, una vez más.

Descansa en paz, compañero.

(A la memoria de Juan Ávila).

Ver los toros desde la barrera

Posted in Uncategorized on 10/06/2012 by Jordi Marí

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“¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?” (Mateo, 7: 3)

(Voy a compartir una breve enseñanza que no por ser sencilla y redundante resulta menos necesaria).

Como bien sabéis, la salud financiera de nuestro país anda un tanto… delicada –por emplear un término amable-.

Así, asistimos, indignados a la par que atemorizados, al progresivo desmantelamiento de bienes sociales, sanitarios y educativos adquiridos tras incontables lides de generaciones precedentes.

La estocada, tras dispararse la prima de riesgo española a cotas estratosféricas, ha sido ese “rescate” europeo (o sea, fundamentalmente alemán) que no por esperado resulta menos doloroso.

Soslayando en lo posible toda apreciación o filiación política y tratando de centrarme en el anecdotario humano, señalaré que nuestro actual gobierno lo tiene muy bien merecido.

Durante los ocho años que estuvieron en la oposición no cejaron en su empeño de desacreditar a la anterior administración. Y no escatimaron en mofas, tergiversaciones e insultos, amparados y amplificados por un rancio y todopoderoso arsenal mediático.

Ellos, los españoles de verdad, tan competentes, duchos y sensatos; ellos, la solución a todos los dislates izquierdistas.  

Por fin llegó el anhelado triunfo: en los pasados comicios generales de noviembre obtuvieron una aplastante mayoría absoluta.

Hora, pues, de aplicar todas las medidas correctoras que tanto habían proclamado.

Ha transcurrido poco más de medio año… y el desarrollo de los acontecimientos no escapa a ningún ciudadano medianamente consciente.

¿Qué conclusiones podemos extraer?

Que los toros se ven muchísimo mejor desde la barrera.

No pretendo, pues, situarme por encima de nadie. El propósito de estas líneas es enfatizar cuán a menudo criticamos a los demás y nos creemos mejores que ellos. Emitimos severos juicios y valoraciones basados en un conocimiento superficial y sesgado de los hechos y desde la salvaguarda que nos proporciona quedar exentos de toda responsabilidad.

“Aquel de vosotros que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra”. (Juan, 8: 7)

De humanos es errar

Posted in Uncategorized on 02/06/2012 by Jordi Marí

A menudo somos tremendamente intransigentes con nuestros errores y los de los demás.

Sin entrar a valorar nefastos modelos educativos y religiosos recibidos, señalaré la necesidad de ser más tolerantes con el error; más aún: debemos celebrar nuestros desaciertos, siempre y cuando no sean malintencionados o estúpidamente reincidentes.

Ciertamente, si fuésemos seres perfectos que nunca erran, no andaríamos por estos pagos cósmicos. Ningún ser humano, llámese como se llame, queda exento del error.

Por lo tanto, erremos cuanto sea necesario para, de este modo, poder aprender de nuestras fallas. ¿Cómo desarrollarnos si renunciamos a ello?

Las personas conscientemente exitosas aplican una singular y poderosa formulación: si quieres tener más éxito en cualquier área de tu vida, multiplica tu tasa de errores en dicha área.

No obstante, hemos de discernir, tal y como he apuntado antes, entre el error producto de la inexperiencia (el cual trae consigo un valioso aprendizaje) del reincidente, el cual, lejos de reportarnos rédito alguno, sólo mina nuestra autoconfianza y energía.

Se trata, por consiguiente, de errar lo más inteligentemente posible.

Otro aspecto importante a subrayar, el cual de por sí daría pie a un artículo entero, es la necesidad, PERENTORIA, de sustituir la culpa por la responsabilidad.

Ambos conceptos, radicalmente antitéticos, arrojan dividendos mentales y emocionales harto distintos.

Así, la culpa no presenta connotación positiva alguna. Sólo conlleva castigo y, por ende, dolor y autodestrucción. ¿Estamos dispuestos a renunciar a tan pesada carga?

La responsabilidad, en cambio, denota poder personal, libertad de acción. Así, llegado el caso, uno se responsabiliza de sus errores y, sin culpabilizarse por ellos, realiza las pertinentes correcciones (de no ser posible esto último, extrae serenamente el correspondiente aprendizaje con el sincero propósito de enmienda).

Me gustaría vivir en un mundo habitado por personas responsables en el que la culpa y la queja reiterativa y estéril quedasen completamente desterradas.

(Abrazos y feliz verano).

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