Meditación en el tantien

La reciente lectura de Técnicas de protección energética (Ediciones Índigo), de todo punto recomendable libro de Víctor Manuel Fernández Casanova, me ha dado a conocer una hermosa meditación de la cual me he permitido realizar una variación, en ajuste a mis propios intereses. Veámosla.

Hasta la fecha todas las técnicas meditativas respiratorias que hemos aprendido han tomado como objeto de atención las vías nasales. En esta ocasión, en cambio, veremos una práctica centrada en el tantien medio (1). Sin más, paso a detallarla a continuación:

- Sentados o de pie, como prefiramos, separamos las piernas a una distancia equivalente a la anchura de los hombros; ambas plantas de los pies deberán reposar por completo sobre el suelo.
– Enderezamos la espalda, evitando toda tensión excesiva; seguidamente, estiramos cuidadosamente el cuello, tal que si un hilo invisible tirase de nosotros hacia arriba; por último, entramos el mentón y alojamos la punta de la lengua en el paladar superior, junto a la dentadura.
– Unimos las palmas de las manos en posición de oración o gassho y cerramos los ojos.
– Guardamos silencio por unos instantes, sintiendo la totalidad del cuerpo (véase, de ser necesario, la entrada titulada Cuerpo sentido).
– Pronunciamos en silencio o en voz alta una bienintencionada declaración (cada cual que formule la suya; la mía es “Dedico esta meditación al mayor beneficio de la Madre Tierra y todos sus habitantes”).
– Creamos una imagen mental de la estrella polar, refulgiendo en el firmamento.
– Inspiramos lentamente por la nariz llenando de aire nuestro abdomen; simultáneamente, visualizamos un rayo luminoso dorado que, procedente de la estrella polar, penetra en nosotros a través del chakra corona (2).
– El haz de luz se deposita en el tantien medio, que se muestra como un sol resplandeciente del tamaño de una pelota de tenis.
– Contenemos el aire inhalado durante 2 ó 3 segundos.
– Paulatinamente, expulsamos el aire. Al tiempo que el abdomen se desinfla, imaginamos que el tantien-sol se expande circularmente, rebasando los márgenes de nuestro cuerpo y adquiriendo dimensiones cada vez mayores.
– Finalmente, visualizamos el planeta Tierra bañado en tonos dorados.
– Repetimos la acción respiratoria, como mínimo, por espacio de 5 minutos.

(Huelga decir que los elementos visuales que conforman esta propuesta son imaginados por el practicante. Por favor, que nadie se sienta alentado a “ver” astros, planetas y similares).

(1) Los tantiens son tres centros encargados de almacenar y gestionar la energía humana. El primero se encuentra en el perineo, entre el ano y los genitales; el segundo o medio está situado entre la espalda baja, el ombligo y los riñones; el tercero lo localizamos en el entrecejo. En el presente ejercicio trabajaremos exclusivamente con el segundo tantien.
(2) Los chakras son centros energéticos que recogen la energía cósmica y la adaptan a la frecuencia vibratoria de nuestros cuerpos. De entre los miles de chakras existentes, cabe destacar siete, uno de los cuales, el chakra corona o sahasrara, de color blanco-violeta y situado sobre la fontanela, interviene en esta meditación.

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